

AGENCIA
Washington, Estados Unidos.– El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que las Fuerzas Armadas de su país están preparadas para retomar operaciones militares contra Irán en caso de que no se alcance un acuerdo durante el actual cese al fuego.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, el funcionario señaló que las tropas estadounidenses mantienen presencia estratégica en la región, con el objetivo de reforzar el bloqueo en el estrecho de Ormuz y garantizar capacidad de respuesta inmediata ante cualquier escenario.
Hegseth aseguró que Washington busca una salida diplomática, pero dejó en claro que el tiempo es limitado. “Esperamos que el nuevo régimen iraní elija sabiamente”, afirmó, al tiempo que calificó el bloqueo marítimo como una medida de presión previa a un eventual uso de la fuerza.
El funcionario lanzó además una advertencia directa a la cúpula militar iraní, al señalar que Estados Unidos monitorea sus movimientos y despliegues. Reiteró que la Armada estadounidense mantiene el control del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
En un tono más severo, advirtió que, de no concretarse un acuerdo, Irán podría enfrentar ataques directos a su infraestructura energética, sistema eléctrico y posiciones estratégicas.
Por su parte, el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, confirmó que el mando militar se mantiene en alerta y listo para reanudar operaciones de combate “en cualquier momento”.
En la misma línea, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, explicó que las fuerzas desplegadas están aprovechando el cese al fuego para rearmarse, actualizar equipos y ajustar sus tácticas.
El contexto ocurre mientras el presidente Donald Trump ha declarado que el conflicto “está cerca de terminar”, y adelantó la posibilidad de una nueva ronda de negociaciones tras el fracaso del primer diálogo realizado en Islamabad, Pakistán.
El alto el fuego, que está por cumplir dos semanas, depende en gran medida de la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de hidrocarburos que fue bloqueada por Irán en respuesta a la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Aunque la Casa Blanca mantiene abiertas las negociaciones para una segunda ronda de diálogo, la amenaza de una escalada militar sigue latente, en un escenario que mantiene en tensión a la región y a los mercados energéticos globales.
