

AGENCIA
Teherán.– Irán podría mantener su producción petrolera durante un periodo limitado pese al bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos, aunque analistas advierten que la presión sobre su industria energética y los mercados globales podría intensificarse en cuestión de semanas.
De acuerdo con estimaciones de especialistas, el país persa tendría capacidad para soportar una interrupción total de exportaciones de crudo de hasta dos meses antes de verse obligado a reducir su producción, luego de que el gobierno de Donald Trump comenzara a restringir el tráfico marítimo hacia y desde puertos iraníes desde el pasado 13 de abril.
El bloqueo afecta directamente el flujo de aproximadamente 2 millones de barriles diarios de petróleo iraní, cuyo principal destino es China, lo que podría impactar de forma significativa el suministro energético internacional.
Este escenario se suma a los más de 12 millones de barriles diarios que ya se encuentran fuera del mercado debido a conflictos en la región, lo que incrementa la presión sobre los precios del crudo a nivel global.
Ante la imposibilidad de exportar, Irán se vería obligado a almacenar su producción en tierra. Sin embargo, la capacidad de almacenamiento es limitada. Mientras algunas consultoras estiman que el país dispone de hasta 90 millones de barriles en tierra, otras consideran que la cifra real disponible es mucho menor, lo que aceleraría la necesidad de recortes en la producción.
Bajo el escenario más optimista, Irán podría sostener una producción cercana a 3.5 millones de barriles diarios durante aproximadamente dos meses sin exportaciones, o incluso extender ese plazo a tres meses con ajustes moderados en su bombeo.
No obstante, estimaciones más conservadoras señalan que el margen sería mucho más reducido, con apenas unas semanas antes de que los tanques de almacenamiento se saturen, obligando a recortes significativos en la producción.
Analistas también advierten que Teherán podría recurrir al uso de buques petroleros como almacenamiento flotante, una estrategia que permitiría aplazar temporalmente el impacto del bloqueo, aunque no evitaría ajustes a mediano plazo.
En medio de esta tensión, fuerzas estadounidenses han intensificado la vigilancia marítima en la región. Reportes señalan que varios buques vinculados a Irán han sido interceptados, incluidos petroleros que intentaban abandonar puertos estratégicos, lo que evidencia el endurecimiento de la presión sobre el régimen iraní.
El desarrollo de esta situación podría tener repercusiones directas en el equilibrio energético global, en un contexto ya marcado por conflictos geopolíticos y una oferta restringida de petróleo.
