

*Con más de 200 mil habitantes, apenas cinco elementos operan mientras imperan cuotas, castigos y humillaciones dentro de la corporación.
De la redacción
El Buen Tono
CÓRDOBA, VER.— El colapso vial que enfrenta Córdoba tiene responsables claros: Manuel Alonso Cerezo y David Flores Cervantes, “El Gavilán”, quienes mantienen a una ciudad de 204,721 habitantes —según el INEGI— prácticamente desprotegida, con apenas cinco agentes de tránsito activos por turno, en un escenario que exhibe abandono, desorganización y abuso interno.
Aunque oficialmente la corporación cuenta con alrededor de 35 elementos, la realidad en las calles es otra. La cifra se diluye entre turnos, descansos y comisiones, dejando una presencia mínima en puntos críticos. La situación se agravó aún más tras el envío de varios agentes a cursos de capacitación en Xalapa, reduciendo la operatividad a niveles alarmantes.
El resultado es visible: cruceros sin control, tráfico desbordado y una ciudadanía expuesta, mientras la administración municipal permanece incapaz de responder a una problemática que crece día con día.
Dentro de la corporación, el ambiente es todavía más tenso. Elementos denuncian que “El Gavilán” los obliga a salir a cazar infracciones, imponiendo cuotas económicas que deben cubrir en cada turno, distorsionando completamente la función de seguridad vial.
Cada agente tiene que entregar entre 2 mil y 3 mil pesos y, en caso de infracciones, la exigencia sube hasta 5 mil pesos. Pero el esquema no se limita a la recaudación: quienes no cumplen con las cantidades son castigados, cambiados de turno de forma arbitraria y humillados frente a sus compañeros, generando un entorno de presión constante.
