

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- Tras el multihomicidio registrado la semana pasada, la Iglesia católica alzó la voz frente al clima de violencia que persiste en el país, advirtiendo que el silencio institucional y social ante la inseguridad equivale a una forma de complicidad.
El vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, subrayó que la violencia no sólo arrebata vidas, sino que deteriora el tejido social al instalar el miedo como norma. “Un país que normaliza la muerte pierde vida”, expone el posicionamiento, en el que se convoca a la sociedad civil organizada a no desistir en la construcción de paz.
El pronunciamiento no se queda en lo simbólico. La Iglesia fijó postura en un momento donde los hechos violentos han escalado a niveles que ya no permiten matices ni evasivas. Desde su trinchera, advirtió que callar ante esta realidad representa una traición a los principios más elementales de humanidad.
Enríquez Báez añadió que existe solidaridad con las familias afectadas por estos hechos, al tiempo que se exige a las autoridades el esclarecimiento puntual del caso, subrayando que la impunidad sólo profundiza la crisis de confianza social.
El señalamiento ocurre en un contexto donde la violencia no sólo se contabiliza en cifras, sino en el desgaste emocional y social de comunidades enteras que viven bajo la incertidumbre.
