

De la redacción
El Buen Tono
Durante años, la zona montañosa que conecta Veracruz con Puebla fue escenario de constantes enfrentamientos armados vinculados a la presencia de un grupo delictivo que operaba en la región. Uno de los episodios más relevantes ocurrió en septiembre de 2014, cuando fuerzas federales realizaron un operativo en un predio ubicado en la comunidad de Sierra de Agua, donde se detectó un centro de adiestramiento utilizado por integrantes de la organización criminal.
En ese lugar se registró un enfrentamiento que dejó tres personas abatidas y más de 30 detenidos, marcando un punto clave en la desarticulación de una estructura que, con el paso del tiempo, daría origen a diversas células delictivas en la zona centro del país.
Entre los nombres que comenzaron a tomar relevancia dentro de estas investigaciones destacó el de Roberto de los Santos de Jesús, conocido como “El Bukanas”, originario de Acultzingo, Veracruz. De acuerdo con reportes de autoridades y testimonios locales, antes de su incursión en actividades delictivas, se desempeñó como elemento de distintas corporaciones municipales en la región.
Con el paso de los años, su trayectoria se vinculó a un grupo de crimen organizado que operaba en los límites de Veracruz y Puebla, donde posteriormente encabezó una célula que diversificó sus actividades ilícitas hacia el robo de transporte de carga, trenes y la extracción ilegal de combustible.
Esta organización extendió su presencia hacia distintas zonas de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, así como municipios veracruzanos de la región centro, donde se convirtió en uno de los principales generadores de violencia.
Las autoridades señalaron que durante su operación también se registraron hechos violentos relacionados con ataques a elementos de seguridad y conflictos entre grupos delictivos por el control territorial.
Tras varios años de operativos y labores de inteligencia, en abril de 2026 fue detenido junto con seis de sus colaboradores en un operativo coordinado entre fuerzas federales y estatales en Puebla. Durante su captura se aseguraron armas de alto poder, vehículos y diversos objetos vinculados a sus actividades ilícitas.
Posteriormente, los detenidos fueron trasladados a un penal de máxima seguridad en el estado de Puebla bajo un fuerte dispositivo de seguridad.
Con esta detención, autoridades consideraron debilitada una de las estructuras criminales que operaba en la región centro del país, aunque advirtieron que este tipo de organizaciones suelen reacomodarse tras la captura de sus principales líderes.
