JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad

*Simulación institucional, exclusión deliberada y disputas internas convierten la conmemoración en una afrenta para las víctimas

EL BUEN TONO

Córdoba, Ver.- La conmemoración de la tragedia de Anaversa evidenció un escenario de abandono total, donde el gobierno municipal no solo marginó a las víctimas, sino que confirmó su desprecio al convertir la memoria colectiva en un acto vacío. La administración encabezada por Manuel Alonso Cerezo optó por el silencio y la evasión, sin asumir responsabilidad ni mostrar el mínimo respeto hacia quienes siguen cargando con las secuelas del desastre.

Lejos de ser un error, la exclusión de los afectados fue una decisión deliberada. Fueron borrados del acto cívico, ignorados en el discurso y tratados como un obstáculo incómodo en un evento diseñado para la foto y no para la memoria. La ausencia de un posicionamiento directo terminó por exhibir a una autoridad indolente que evade el tema porque le resulta políticamente incómodo.

En medio de este escenario, también quedó expuesta la ineficacia de la llamada Asociación Civil de Afectados de Anaversa, que lejos de consolidarse como una representación firme, ha terminado diluida en señalamientos, divisiones y una evidente falta de resultados.

Su incapacidad para ejercer presión real y lograr inclusión en un acto de esta magnitud refleja una dirigencia rebasada, más ocupada en protagonismos que en defender con contundencia a quienes dice representar.

A ello se suma el oportunismo de la vividora Rosalinda Huerta Rivadeneira, señalada por mantenerse vigente a costa de la tragedia, utilizando el dolor ajeno como plataforma sin traducirlo en avances concretos. Su constante aparición en torno al tema refuerza la percepción de que Anaversa ha sido utilizada como bandera personal antes que como una causa de justicia.

Las críticas también alcanzan a Zenyazen Escobar García, la entonces síndica Vania López González y el ex alcalde Juan Martínez Flores, señalados por sostener una cadena de omisiones y simulación que ha mantenido el caso en el abandono institucional. Ninguno ha logrado romper con la inercia de desdén que rodea esta tragedia.

CANAL OFICIAL