

De la Redacción
El Buen Tono
Luego de que se evidenciara la colocación de personal de la empresa Trabal, incluyendo a la Tesorera, la jefa de Adquisiciones y la jefa de Recursos Humanos, en áreas estratégicas del Ayuntamiento de Córdoba, ahora surge una nueva irregularidad. Manuel Alonso Cerezo, propietario de Trabal, estaría utilizando recursos municipales para pagar a su propia seguridad privada, aprovechando un vacío legal.
De acuerdo con la Ley de Protección de Datos Personales y la normativa en materia de seguridad pública, los detalles de la nómina destinada a cuerpos de seguridad y policías municipales no pueden ser publicados de manera abierta. Esta restricción, diseñada para proteger la integridad de los agentes y evitar riesgos operativos, está siendo utilizada por Cerezo como blindaje. Bajo ese resguardo, el funcionario habría desviado partidas del erario para costear los salarios de los guardias de seguridad que custodian sus intereses privados vinculados a Trabal.
La empresa Trabal, que aparece en un anuncio de reclutamiento para “Guardia de Seguridad”, Manuel Alonso Cerezo estaría financiando su empresa particular. No se trata solo de un conflicto de interés, sino de la construcción de una red de mafia personal dentro del ayuntamiento. La tesorería, adquisiciones y recursos humanos están ocupadas por personas de su confianza, y ahora la nómina opaca de seguridad pública sirve como caja chica para sufragar los gastos de su propia guardia privada.
