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De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba, Ver.- La administración de Manuel Alonso Cerezo simula una limpieza vial que no llega a las colonias. Entre oficios contradictorios y un registro oficial que minimiza la crisis, la jefatura de David Flores Cervantes se convierte en el filtro donde las quejas ciudadanas mueren antes de llegar a la grúa.

El despliegue publicitario del pasado 27 de febrero, donde el gobierno municipal prometía recuperar la seguridad eliminando los “autos maceta”, se ha transformado en un catálogo de omisiones deliberadas. A dos meses del anuncio, la ciudad no solo sigue invadida por chatarra; ahora enfrenta la normalización de la irregularidad bajo el amparo de la Dirección de Tránsito y Seguridad, áreas que han convertido la ley en una herramienta de presión selectiva y extorsión.

El falso censo de las “10 unidades”

La mentira institucional tiene sustento en documentos oficiales. En respuesta a la solicitud de información 950546126000364, la Subdirección de Tránsito y Movilidad declaró la existencia de apenas 10 unidades totales identificadas en todo el municipio. Esta cifra es un insulto directo a los ciudadanos que conviven con cientos de estos focos de inseguridad en sus barrios.

La discrepancia entre los oficios UT/COR/1373/2026 y la realidad física de Córdoba sugiere que la autoridad no solo ignora el problema, sino que lo encubre. Mientras la Tesorería Municipal confirma en el oficio TES/294/2026 que el costo de arrastre es de $821.00, las grúas brillan por su ausencia en los puntos donde la población más las demanda.

Zonas de conflicto: El abandono tiene dirección propia

La ciudadanía ha señalado reiteradamente los puntos donde los vehículos abandonados sirven de guarida para delincuentes y generadores de fauna nociva. En estos lugares, la labor de David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, es nula:

Colonia Carriles y San Román: Los vecinos denuncian que las unidades chatarra son inamovibles. Aquí, la autoridad ha permitido que los autos se conviertan en parte permanente del paisaje, bloqueando banquetas y accesos.

Colonia Miguel Alemán: Las quejas por inseguridad vinculadas a estos vehículos son constantes, pero el “operativo” nunca cruza los límites de esta zona periférica.

Sector Centro (Calle 1 entre Avenidas 1 y 3): Es el punto máximo de la simulación. En pleno corazón comercial y administrativo, la presencia de autos maceta evidencia que “El Gavilán” protege intereses específicos o es incapaz de aplicar el Reglamento de Tránsito incluso frente a sus propias oficinas.

Tránsito y Seguridad: Del servicio a la extorsión

La labor de la Dirección de Tránsito ha sido señalada por la población no como una de servicio, sino de recaudación irregular. Al amparo del artículo 224 del Reglamento de Tránsito (citado en el oficio UT/COR/1053/2026), los agentes bajo el mando de Flores Cervantes utilizan la amenaza del retiro para extorsionar a propietarios de talleres o particulares, permitiendo que las unidades se queden en la vía pública tras el pago de cuotas informales.

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