

Laura A. García
El Buen Tono
Amatlán.- Habitantes de San Rafael Río Seco acusaron un ecocidio en la entrada de la comunidad, donde se registra un caso de tala inmoderada que transformó negativamente el paisaje y las condiciones ambientales de la zona.
Expresaron su desconcierto ante la contradicción que viven a diario, porque mientras la comunidad se queja del calor extremo y la escasez de agua, se continúa derribando el arbolado que contribuye a mitigar estos problemas.
Los árboles que derribaron, precisaron, cumplían funciones esenciales como la generación de oxígeno, la atracción de humedad y la provisión de sombra.
Agregaron que la remoción de la cubierta vegetal es constante y visible, lo que incrementó la sensación térmica en el punto afectado.
La pérdida de las especies, dijeron, representa un daño ecológico inmediato, pero también un factor que agrava la crisis hídrica que padecen los habitantes de la congregación, debido a que la vegetación arbórea es fundamental para la recarga de mantos acuíferos.
Hicieron notar que el lugar de impacto se ubica justo en la entrada principal de la comunidad, lo que hace evidente el deterioro para cualquier visitante.
“Creemos que se trata de una actividad clandestina, porque se requieren permisos para la tala de algunas especies, pedimos que se investigue”, dijeron.
