Sandra González
El Buen Tono
REGIÓN.- Cansados de años de malos manejos administrativos, desvío de recursos, acoso y falta de respuesta de las autoridades educativas, padres y madres de familia tomaron este miércoles la primaria “Elvia Leonila Olaya Lezama” para exigir la destitución definitiva del director Jesús Manuel Ochoa Yahn.
Desde las 08:00 horas, integrantes de la sociedad de padres cerraron el plantel y denunciaron que desde 2023 habían presentado quejas ante Supervisión Escolar por irregularidades atribuidas al directivo, sin que existiera una solución de fondo, pese a los señalamientos reiterados.
Los inconformes acusaron que durante reuniones escolares se ventiló públicamente la existencia de presuntos sobornos y malos manejos administrativos, situaciones que, aseguran, fueron escuchadas incluso por autoridades educativas que fungieron como testigos, sin actuar de manera contundente.
“Tenemos varios años solicitando la destitución del maestro Jesús Manuel. Hemos sido pacientes, pero siempre reincide en las mismas acciones de acoso”, señalaron padres de familia, quienes además afirmaron que actualmente no sólo ellos son afectados, sino también docentes que decidieron levantar la voz.
Los manifestantes acusaron que tanto integrantes de la sociedad de padres como maestros han sido señalados y hostigados tras denunciar las irregularidades dentro de la institución educativa.
Ante la presión ejercida por la toma del plantel, el delegado regional de la SEV en Orizaba, Ángel Huerta Anzúres, acudió por primera vez a la escuela para escuchar a los inconformes y recibir la documentación y pruebas que aseguran han recopilado durante tres años.
Tras la protesta, se confirmó la destitución del director Jesús Manuel Ochoa Yahn y el nombramiento de un directivo interino mientras se desarrollan las investigaciones correspondientes por los señalamientos en su contra.
Padres de familia indicaron que las clases serán retomadas este jueves, aunque advirtieron que mantendrán vigilancia sobre el proceso, al considerar que durante años las autoridades educativas ignoraron las denuncias y permitieron que el conflicto creciera al interior del plantel.
La situación volvió a exhibir el desgaste y la desconfianza que existe hacia algunos mecanismos internos de supervisión educativa, pues los padres aseguran que pese a múltiples reportes y evidencias, tuvieron que llegar a la toma de la escuela para ser escuchados.
