Está claro que Estados Unidos viene a hacer lo que más le conviene; no viene a resolver nuestros problemas.

Agencias
EU.- Las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en las que afirmó que su país debe liderar al mundo y utilizar todo su poder para combatir a los cárteles del narcotráfico, han generado fuertes cuestionamientos entre diversos sectores de la opinión pública. Para muchos críticos, antes de señalar a México por la violencia y el tráfico de drogas, Washington debería asumir una mayor responsabilidad por problemas que se originan dentro de su propio territorio, como el enorme mercado de consumo de narcóticos y el flujo ilegal de armas que terminan en manos de grupos criminales mexicanos.
Diversos especialistas han documentado durante años que una gran cantidad de armas utilizadas por organizaciones delictivas en México provienen de Estados Unidos y cruzan la frontera mediante redes de tráfico ilegal. En ese sentido, consideran contradictorio que funcionarios estadounidenses exijan mayores resultados en materia de seguridad mientras el tráfico de armamento continúa representando una fuente de poder para los grupos criminales que operan en territorio mexicano.
Las declaraciones de Rubio también han despertado preocupación debido al historial de intervenciones de Estados Unidos en distintos países bajo argumentos relacionados con la seguridad nacional, el combate al crimen o la protección de sus intereses estratégicos. Para algunos analistas, el discurso de que Washington debe ejercer liderazgo global suele interpretarse como una política orientada principalmente a proteger sus propios intereses económicos, políticos y geopolíticos antes que a resolver los problemas de otras naciones.
En medio de las presiones para intensificar el combate al narcotráfico, voces críticas sostienen que la cooperación bilateral debe basarse en el respeto a la soberanía de México y en la corresponsabilidad de ambos países. Señalan que el problema de la violencia, las drogas y el tráfico de armas no puede atribuirse únicamente a una de las partes, sino que requiere reconocer responsabilidades compartidas y soluciones conjuntas, lejos de discursos que puedan interpretarse como amenazas o intentos de imponer la agenda estadounidense sobre sus vecinos.
En lugar de estar culpando a México y a todos los países, ¿por qué no empieza por mirar hacia su propio país? También debería ver la cantidad de armas de contrabando que, según se señala, están entrando a México.
Y luego se dedican a criticar y a tomar como pretexto la inseguridad y el problema de las drogas para justificar sus acciones.
