Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- La crisis provocada por el gusano barrenador dejó de ser un problema exclusivamente sanitario para convertirse en una emergencia económica binacional que golpea a productores, exportadores y consumidores de México y Estados Unidos, con pérdidas acumuladas que ya superan los 2 mil 250 millones de dólares, equivalentes a más de 37 mil 800 millones de pesos.
El economista Jorge Alberto Moreno Sánchez advirtió que la plaga está comenzando a paralizar la cadena agroalimentaria de Norteamérica debido a la suspensión de exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos, principal mercado de destino para este sector.
Explicó que la ganadería representa cerca del uno por ciento del Producto Interno Bruto nacional y que, hasta el 31 de mayo, se habían dejado de exportar más de 1.6 millones de cabezas de ganado, generando severas afectaciones económicas para los productores.
Detalló que las pérdidas por exportaciones detenidas ascienden a mil 800 millones de dólares, mientras que la denominada “venta forzada” en el mercado nacional representa alrededor de mil 100 millones de dólares adicionales. A ello se suman cerca de 500 millones de dólares derivados de inspecciones extraordinarias, costos de traslado y logística.
“En el caso de México estamos perdiendo divisas, el productor se está descapitalizando y está perdiendo competitividad. Mientras tanto, Estados Unidos enfrentará una reducción en su capacidad de procesamiento porque México es su principal proveedor de ganado”, señaló.
El especialista explicó que la sobreoferta de ganado en territorio nacional ha provocado una caída en el valor comercial de los animales. Actualmente, un productor recibe alrededor de 900 dólares por cabeza en el mercado interno, mientras que en Estados Unidos el precio promedio ronda los mil 200 dólares.
Esta diferencia representa una pérdida de oportunidad cercana a los 300 dólares por animal, equivalente a poco más de 5 mil pesos por cabeza, situación que ha generado una descapitalización estimada en 18 mil millones de pesos para los ganaderos mexicanos.
Contrario a lo que podría suponerse, el incremento en la oferta de ganado no ha reducido los precios de la carne para los consumidores. Moreno Sánchez explicó que esto obedece a tres factores principales.
El primero es el aumento de los costos de producción y engorda, ya que los ganaderos se ven obligados a mantener los animales durante más tiempo en corrales, incrementando gastos de alimentación, medicamentos y medidas preventivas contra el parásito.
Además, las inspecciones federales y estatales han prolongado los tiempos de traslado del ganado, pasando de recorridos promedio de 20 horas a más de 32 horas.
El segundo factor es el incremento superior al 20 por ciento anual en los precios del ganado destinado al sacrificio, mientras que el tercero corresponde a las presiones inflacionarias que enfrentan intermediarios y empacadoras, quienes terminan trasladando los mayores costos operativos al consumidor final.
El economista alertó que, de no contener la propagación de la plaga y normalizar el flujo comercial entre ambos países, las pérdidas económicas continuarán creciendo y afectarán no sólo a los productores pecuarios, sino a toda la cadena de suministro alimentario de la región.
