De la redacción
El Buen Tono
Durante más de 400 años, una historia de intriga rodeó la muerte del gran duque de Toscana Francisco I de Medici y su esposa Blanca Cappello, quienes fueron señalados como posibles víctimas de un envenenamiento ordenado por Fernando de Medici, hermano del gobernante y quien heredó el poder tras su fallecimiento.
Sin embargo, un nuevo estudio de ADN cambió la versión histórica y confirmó que ambos murieron a causa de una enfermedad: malaria o paludismo, como se conoce en América.
Investigadores de las universidades de Pisa y Turín, en Italia, junto con científicos de la Universidad de Yale, analizaron restos óseos del duque encontrados en las Capillas Mediceas de Florencia y lograron identificar rastros genéticos de los microorganismos responsables de la malaria.
La investigación reveló que Francisco I padecía una infección causada por dos especies del género Plasmodium, entre ellas una forma asociada a casos graves de la enfermedad. Los especialistas señalaron que esta evidencia confirma los diagnósticos realizados por los médicos de la corte en 1587, quienes describieron fiebres intensas y episodios intermitentes.
El hallazgo, publicado en la revista científica iScience, también descartó una investigación de 2006 que atribuía la muerte a un supuesto envenenamiento con arsénico. Los nuevos análisis indican que las pruebas de aquel estudio no podían demostrar que los restos analizados pertenecieran realmente al duque.
Los expertos explicaron que Francisco I y Blanca Cappello pudieron haber contraído la enfermedad tras visitar zonas pantanosas, comunes en la época como focos de infección. Además, los tratamientos médicos del Renacimiento, como las sangrías, habrían debilitado aún más sus organismos.
El estudio no solo resolvió un misterio histórico, sino que también permitió identificar una variante antigua del parásito de la malaria, aportando información sobre la evolución de esta enfermedad a través de los siglos.
Con la muerte de Francisco I a los 46 años, el poder del Gran Ducado de Toscana pasó a su hermano Fernando, quien durante siglos fue considerado sospechoso de una supuesta conspiración, pero que ahora ha sido exonerado por la evidencia científica.
