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De la Redacción
El Buen Tono

Orizaba.- El uso de vehículos, combustible y personal del ayuntamiento para dar transporte particular a la coordinadora de la Unidad de Manejo Animal (UMA), Brenda Abaroa, configura conductas relacionadas con peculado, desvío de recursos públicos y uso indebido de bienes oficiales, de acuerdo con la legislación federal y normas de responsabilidades administrativas aplicables a los servidores públicos.
De acuerdo con testimonios, seis días a la semana trabajadores de la UMA trasladan a la funcionaria desde su domicilio hasta las oficinas en Norte 34, usando la camioneta oficial marcada con el número económico 245 y combustible pagado con recursos municipales.
Después de registrar su ingreso a las 06:30 horas, el supervisor Arturo Herrera sale de las instalaciones hacia la colonia Juárez, donde recoge a Brenda Abaroa y retorna a las oficinas. Esa dinámica se repite al final de la jornada, cuando llevan a la coordinadora a su domicilio.
Además de Herrera Campos, otros trabajadores hacen esas labores: Bernardino Gil González, Raúl Ismael Reyes González y, anteriormente, Julián Ramos Citláhuac.
Esto no solo implica el uso de una unidad oficial fuera de sus funciones, sino también el tiempo laboral de empleados municipales para desempeñar actividades ajenas a sus responsabilidades.
Especialistas en la materia señalan que cuando bienes públicos son usados para otorgar beneficios privados sin sustento jurídico, pueden caer en irregularidades. Entre ellas destaca el delito de peculado, previsto en el artículo 223 del Código Penal Federal, que sanciona a servidores públicos que dispongan o usen recursos públicos para fines distintos a los autorizados legalmente.

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