AGENCIA
Ciudad de México.- El agotamiento laboral dejó de ser una molestia pasajera para convertirse en una crisis silenciosa que afecta a millones de trabajadores. En México, el 62 por ciento de las personas presenta niveles de estrés laboral de moderado a severo, una cifra que coloca al país como la tercera economía con mayor incidencia de burnout a nivel mundial, sólo por debajo de Turquía e Italia.
Los datos, revelados por el Reporte de Salud Mental 2026 de Axa, muestran un incremento de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior, lo que evidencia una tendencia ascendente que comienza a impactar tanto en la calidad de vida de los trabajadores como en la productividad de las empresas.
El grupo más afectado es el de personas de entre 35 y 44 años, donde siete de cada diez trabajadores reconocen experimentar altos niveles de estrés. Los puestos directivos y de gestión también presentan porcentajes superiores al promedio nacional.
Más allá del cansancio
El burnout no sólo se refleja en una sensación de agotamiento. Ocho de cada diez trabajadores afirman haber sufrido consecuencias en su vida diaria derivadas del estrés laboral. Entre los síntomas más frecuentes destacan dificultades para dormir, dolores de cabeza, irritabilidad, falta de concentración, disminución de la productividad y tendencia a posponer actividades.
El impacto también alcanza a las empresas. El 28 por ciento de los trabajadores solicitó una licencia médica relacionada con problemas de salud mental durante el último año, siendo los empleados más jóvenes quienes presentan una mayor incidencia de ausentismo por esta causa.
Un problema del que aún no se habla
Aunque cada vez existe mayor conciencia sobre la importancia de la salud mental, persiste una barrera cultural dentro de los centros de trabajo. Sólo el 64 por ciento de los empleados considera que puede hablar abiertamente sobre estos temas en su entorno laboral y apenas el 17 por ciento percibe que puede abordar estas situaciones con sus superiores.
Entre quienes prefieren guardar silencio, las principales razones son considerar la salud mental como un asunto privado, dudar que la empresa pueda brindar ayuda efectiva y temer que una conversación de este tipo afecte sus oportunidades laborales o provoque juicios por parte de sus compañeros.
Beneficios insuficientes
A pesar de que el 95 por ciento de los trabajadores mexicanos afirma estar dispuesto a participar en programas de apoyo emocional y salud mental, únicamente cuatro de cada diez cuentan con este tipo de beneficios.
Además, muchas de las iniciativas implementadas se limitan a actividades de bienestar como yoga, meditación o programas de asistencia al empleado. Si bien estas acciones representan un avance, especialistas advierten que no atacan las causas estructurales que alimentan el estrés laboral.
La incertidumbre económica, el temor a perder el empleo, la inestabilidad financiera y la preocupación por el futuro figuran entre los factores que más deterioran la salud mental de los trabajadores, por encima incluso de las cargas laborales.
Un desafío para empresas y sociedad
La creciente incidencia del burnout plantea un reto para las organizaciones mexicanas. Más allá de implementar programas de relajación o bienestar, especialistas consideran necesario construir ambientes laborales más seguros, con mejores condiciones económicas, equilibrio entre la vida personal y profesional, y una cultura que permita hablar de salud mental sin miedo a ser estigmatizado.
Mientras tanto, el estrés laboral continúa avanzando silenciosamente y México se mantiene entre los países donde trabajar también se ha convertido en una de las principales fuentes de desgaste emocional.
