Por Mía Alducin
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Lo que comenzó como la inquietud de un adolescente por pintar paredes terminó convirtiéndose en una forma de vida. Hoy, después de más de 15 años de trayectoria, el cordobés Uriel Ramos ha transformado muros de Córdoba y la región en obras que cuentan historias, rescatan identidades y llenan de color espacios que antes pasaban desapercibidos.

Su primer acercamiento al arte urbano fue a través del grafiti, una actividad que en aquellos años era mal vista por gran parte de la sociedad y asociada con actos vandálicos. Sin embargo, desde el principio tuvo claro que quería desarrollar su talento de manera responsable.
“Desde adolescente me gustó el grafiti, fue mi primer acercamiento como actividad artística. Posteriormente, para mejorar la técnica, empecé a ir a cursos de pintura y con los amigos era compartir conocimientos y experiencias”, recuerda.
A diferencia de otros jóvenes que optaban por intervenir espacios sin autorización, Uriel buscó siempre realizar su trabajo con permiso de propietarios y amigos que le prestaban paredes para practicar y perfeccionar su técnica.

Del aerosol a los grandes murales
Con el paso del tiempo comenzó a involucrarse con artistas urbanos más experimentados, quienes influyeron en su desarrollo creativo. Aquella pasión también lo llevó a estudiar la licenciatura en Diseño Gráfico, formación que fortaleció sus conocimientos sobre composición, color e imagen.
Participó en diversos concursos y proyectos culturales que le permitieron abrirse camino en el mundo artístico y ganar reconocimiento dentro y fuera de Córdoba.
Hoy, cada mural representa un desafío distinto. Detrás de cada imagen existe una historia, una investigación y un proceso creativo que puede durar desde varios días hasta más de un mes, dependiendo de la complejidad del proyecto.

El arte también implica inversión
Aunque para muchos un mural es simplemente una pintura sobre una pared, detrás existe una importante inversión de tiempo y recursos.
Uriel explica que los materiales especializados tienen costos elevados. Tan sólo un aerosol profesional puede costar alrededor de 80 pesos y para una obra de gran formato pueden utilizarse más de 30 unidades, además de pinturas, selladores y herramientas complementarias.
Aun así, asegura que la satisfacción de concluir una obra compensa cualquier esfuerzo.
“Lo mejor es cuando terminas un mural y la gente se identifica con él. Saber que una imagen puede cambiar la percepción de un espacio es algo muy gratificante”, comenta.
Dar vida a los espacios

Más allá del aspecto visual, Uriel considera que el muralismo tiene la capacidad de rescatar lugares, fortalecer la identidad comunitaria y acercar a las personas a su historia.
Cada proyecto le deja una enseñanza distinta, ya sea por los personajes representados, los acontecimientos históricos que investiga o las comunidades que conoce durante el proceso.
“Aprendes mucho de la historia de cada imagen, conoces lugares y personas. Al final, cuando la gente te dice que el mural le dio vida al sitio donde vive, entiendes que el esfuerzo valió la pena”, afirma.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Para quienes desean incursionar en el arte urbano, recomienda aprovechar los concursos, talleres y convocatorias que promueven instituciones públicas y privadas.
Considera que la práctica constante, la capacitación y el acercamiento con artistas experimentados son fundamentales para desarrollar una carrera sólida.
“Que participen en concursos, que se acerquen a quienes ya tienen experiencia y que nunca dejen de practicar. Todo comienza con una idea y muchas ganas de aprender”, señala.
Actualmente, Uriel Ramos continúa desarrollando proyectos artísticos en distintos municipios de la región, llevando color y significado a cada espacio que interviene.
Redes sociales:
Facebook e Instagram: urielramos_art.
