De la Redacción
El Buen Tono
CÓRDOBA.- El regidor segundo de Córdoba, Jorge Huerta, trabaja, pero para sí mismo. Simula criticar al alcalde Manuel Alonso Cerezo para ganar reflectores, aunque arrastra un historial de corrupción que anula su credibilidad.
Su discurso en Cabildo es una farsa vacía, El Buen Tono expuso desde hace meses la realidad que ahora fingen descubrir. Huerta llega tarde. No aporta soluciones. Su actuar administrativo es una contradicción constante.
LA GESTIÓN ES UN DESASTRE
Este medio había exhibido la caída del 90 % en la instalación de luminarias para 2026, un desperdicio de 16.1 millones de pesos. La obra pública es negligencia. El bacheo carece de estudios de suelo. Las calles se deshacen.
Además, se documentó que la inseguridad registró 55 robos en marzo de 2026. Huerta preside la Comisión de Seguridad y Tránsito. No presenta resultados, pero avala que David Flores Cervantes, “El Gavilán”, opere como coordinador de Tránsito sin exámenes de control y confianza. Su omisión es complicidad.
ÉL TAMBIÉN CAE EN OPACIDAD
Y es que la oficina del regidor bloquea el acceso a la información. Huerta utiliza el artículo 112 de la Ley General de Transparencia para clasificar como reservada cualquier minuta, acuerdo o dato de gestión mediante los oficios de Transparencia.
Esta clasificación impide conocer el estado de fuerza policial y el funcionamiento de las comisiones que preside. La transparencia es su arma contra otros, pero es enemigo en su gestión.
Cabe recordar que este medio documentó cómo Jorge Huerta utilizó trabajadores y materiales del ayuntamiento para remodelar su casa parti–cular.
