De la Redacción
El Buen Tono
CÓRDOBA.- El organismo operador del agua no solo reconoce no tener un plan de estiaje oficial para 2026, sino que justifica esa ausencia con argumentos que contradicen los principios básicos de la ingeniería hidráulica y la administración de riesgos.
La respuesta a la solicitud de transparencia con folio 950563426000061, firmada por la Unidad de Transparencia del Hidrosistema de Córdoba, contiene dos afirmaciones que exponen una falla estructural en la gestión del agua.
LLUVIA COMO EXCUSA PARA PREVENCIÓN
Señalan en el informe: “durante el estiaje a la fecha solicitada, se toman de base los informes meteorológicos de Conagua, ha sido un año de lluvias por lo que el estiaje no ha sido representativo, manteniendo un servicio estable”. Esta justificación invierte la lógica de cualquier plan de contingencia y se amparan con un organismo que no tiene relación directa con su responsabilidad de proveer a los usuarios.
Un programa de estiaje no se diseña porque la sequía esté ocurriendo; se diseña antes para evitar que, cuando suceda, el servicio colapse. Que un año registre lluvias es una condición climática, no una razón para eliminar la planeación. Por el contrario, un año húmedo debiese utilizarse para calibrar modelos, probar infraestructura y actualizar protocolos de distribución. Utilizarlo como excusa para no tener un programa vigente es admitir que la operación del sistema depende de la meteorología del momento, no de una estrategia técnica predefinida.
VARIABILIDAD COMO NEGACIÓN
El segundo argumento es igual de frágil: “No existe un programa de acción, derivado de que el estiaje tiene diferentes comportamientos a lo largo de los años”. Esta afirmación confunde un plan de acción con predicción. Un plan de contingencia no requiere adivinar la intensidad de la sequía; requiere establecer umbrales de alerta, acciones escalonadas según niveles de captación y tanques de regulación, y responsables definidos para cada escenario. La variabilidad climática es una constante, no una anomalía. Si consideran que la variabilidad imposibilita la planeación, renuncian a la función de gestionar protocolos adaptables por su inoperancia.
