AGENCIAS
MÉXICO.- México avanza hacia la producción nacional de fertilizantes ante la creciente volatilidad de los precios internacionales, provocada principalmente por conflictos geopolíticos como la guerra en Medio Oriente. Actualmente, el país importa más del 70 por ciento de los químicos agrícolas que requiere el campo, una situación que ha elevado los costos para productores y representa un riesgo para la seguridad alimentaria.
Con inversión privada, dos nuevas plantas de fertilizantes buscan reducir esa dependencia. Una de ellas es la planta de Fermachem, en Lerdo, Durango, que contempla una inversión de alrededor de mil 600 millones de dólares y se prevé que inicie operaciones en 2029. El proyecto utilizará gas texano y tecnología para captura de emisiones y generación eléctrica propia.
La segunda planta corresponde a Gas y Petroquímica de Occidente, ubicada en Topolobampo, Sinaloa, con una inversión estimada de mil 631 millones de dólares y un avance cercano al 80 por ciento. Se espera que pueda operar hacia 2027 con producción de amoniaco para abastecer al mercado nacional.
Especialistas del sector agrícola señalan que México debe fortalecer su producción interna y diversificar sus fuentes de importación para reducir la vulnerabilidad ante aumentos internacionales, especialmente en productos como la urea, cuyo precio alcanzó niveles récord.
El director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, Juan Carlos Anaya, advirtió que los fertilizantes son un factor clave para la estabilidad del campo y el control de la inflación alimentaria. Mientras tanto, Estados Unidos también impulsa una estrategia para recuperar su capacidad productiva de agroquímicos con una inversión pública de 500 millones de dólares.
