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De la Redacción
El Buen Tono

CÓRDOBA.- La Dirección de Tránsito Municipal de Córdoba se encuentra prácticamente desmantelada. La corporación opera con 28 agentes viales, cuando se requieren alrededor de 100 elementos más para atender las necesidades de una ciudad con más de 200 mil habitantes.
La cifra confirma el fracaso operativo de una dependencia que, bajo el mando de David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, no sólo enfrenta señalamientos por prácticas de corrupción y cobros indebidos, sino que ahora también admite que carece del personal mínimo para cumplir con su responsabilidad.
El déficit explica lo que durante meses han denunciado automovilistas y peatones: cruceros abandonados, vialidades sin vigilancia, accidentes sin atención oportuna, embotellamientos y una ausencia casi total de agentes en puntos de alta circulación.
Mientras la ciudad enfrenta una creciente demanda de movilidad, la autoridad reconoce que opera con menos de una cuarta parte del personal necesario, dejando a Córdoba prácticamente sin capacidad para garantizar el orden vial.
La crisis no responde a una emergencia reciente, sino a la falta de planeación municipal. Aunque la Dirección de Tránsito recauda unos 200 mil pesos mensuales por multas, el ayuntamiento apenas analiza destinar parte de esos recursos para contratar agentes, aceptando que durante meses se privilegió la recaudación sobre el fortalecimiento de la corporación.
Los elementos perciben salarios de entre 9 mil y 10 mil pesos mensuales, lo que dificulta el reclutamiento y permanencia, agravando el déficit operativo. La falta de personal también cuestiona el destino de los recursos por infracciones: pese a ingresos constantes, Córdoba mantiene una de las plantillas más reducidas de su historia y apenas reconoce una carencia que afecta a miles de ciudadanos.
Bajo estas condiciones, el discurso oficial sobre fortalecer la seguridad vial pierde credibilidad. No basta con entregar patrullas o anunciar operativos cuando ni siquiera existen los agentes suficientes para ocupar las calles.
El propio ayuntamiento admite lo que los cordobeses padecen todos los días: Tránsito Municipal está rebasado, sin personal suficiente y bajo una administración que no ha logrado resolver los problemas más elementales de la corporación. El resultado es una ciudad donde el caos vial crece al mismo ritmo que las dudas sobre la capacidad de quienes tienen la responsabilidad de poner orden.

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