Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Cordona, Ver.- El celular se ha convertido en una extensión del cuerpo. Niños, adolescentes y adultos lo usan para todo, pero el exceso tiene consecuencias graves. En los menores, el consumo descontrolado de pantallas altera la concentración, fragmenta la atención y genera dependencia química a través de la dopamina que liberan las redes sociales. Los adultos no están exentos: la procrastinación, el desvelo por estar pegados a la pantalla y la baja productividad laboral son moneda corriente.
La psicóloga Gabriela Naranjos Martínez, de Yolohimiyotl A.C., advierte que el uso sin supervisión expone a los niños a contenidos violentos o sexuales para los que no están preparados, además de facilitar el acoso escolar mediante grabaciones o suplantación de identidad.
