El alcalde Manuel Alonso anuncia un nuevo centro de abasto, pero en los mercados existentes la mitad de los locales están vacíos, no hay padrones, ni mantenimiento, ni control financiero. La regidora encargada de la vigilancia, Glorisel Ixmatlahua, admitió que no tiene actas ni bitácoras de su trabajo
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- El alcalde Manuel Alonso Cerezo presentó esta semana ante la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) un proyecto para construir un nuevo mercado en el predio del rastro actual, una vez que este sea reubicado. La iniciativa busca, según sus palabras, “incentivar” el comercio y ofrecer locales en comodato a inversionistas migrantes.
El anuncio choca con la realidad documentada de los mercados municipales. Mientras el gobierno presume planes de expansión, los centros de abasto existentes operan en el abandono administrativo y físico. La administración no ha logrado mantener el orden ni siquiera en los espacios que ya tiene bajo su responsabilidad.
LA MITAD DE LOS LOCALES, VACÍOS
El Mercado La Garza y el conocido como “La Isla” (dentro del Revolución) tienen más de la mitad de sus espacios desocupados. Según información oficial, en La Garza 21 locales permanecen vacíos bajo la excusa de “falta de afluencia”. En la Isla, el abandono es tal que los propios locatarios lo califican como “un elefante blanco”.
La administración no ha presentado un plan de reactivación para estos espacios. Tampoco ha realizado mantenimiento mayor en los últimos años. El coordinador de Obras Públicas, Jorge Guzmán de la Llave, admitió por oficio que su área “no cuenta con un programa de obra pública específico para la intervención de mercados municipales” y que no existe documentación de intervenciones en 2025.
SIN PADRONES, SIN FINANZAS, SIN CONTROL
El desorden administrativo es total. La Jefatura de Comercio reconoció que el padrón de locatarios en los mercados La Garza, Revolución y Tratados apenas alcanza un 30% de avance. El 70% de las actividades comerciales se realizan sin control oficial, sin certeza fiscal y sin un registro mínimo de quién ocupa qué espacio.
La tesorera municipal, Antonia Reyes Olmos, respondió a solicitudes de información que no cuenta con datos suficientes sobre ingresos por derechos de piso o renta de locales. En varios oficios, condicionó la entrega de información al pago de derechos por parte del solicitante, una práctica que contraviene la transparencia.
LA VIGILANCIA QUE NO EXISTE
Manuel Alonso delegó la supervisión de los mercados en la regidora tercera, Glorisel Ixmatlahua Rodríguez, conocida como “la regidora de la tómbola” por su acceso al cargo sin trayectoria probada. La funcionaria es responsable de la comisión de Comercio, Centrales de Abasto, Mercados y Rastros.
Su gestión se resume en ausencia de resultados. Ante incidentes como cortocircuitos, problemas de drenaje y riñas entre carniceros, Ixmatlahua ha presumido una “vigilancia directa y técnica”. Pero al solicitarle pruebas –actas de comisión, minutas, bitácoras fotográficas o dictámenes– la edil admitió formalmente que tales documentos no existen en sus archivos.
La regidora se escuda en la Ley de Transparencia para argumentar que no está obligada a generar documentos “a la medida”. Su supervisión, en los hechos, es una narrativa sin sustento. No hay evidencia de que haya pisado los mercados que debe vigilar.
LA PARADOJA DEL GOBIERNO MUNICIPAL
El alcalde propone construir un nuevo mercado cuando no ha podido ocupar los locales vacíos de los existentes. Promete orden y mantenimiento cuando su propia tesorería y obras públicas reconocen que no tienen datos ni planes. Delega la vigilancia en una regidora que no tiene un solo documento que acredite su trabajo.
