De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Manuel Alonso Cerezo, ha impulsado una ilusión de ciudad turística y deportiva. Sin embargo, la realidad que enfrentan quienes la visitan o transitan a diario es radicalmente distinta. El departamento de Tránsito Municipal, con una plantilla oficial de 43 agentes, opera con apenas 5 elementos por turno, según denuncias públicas.
La corporación, señalada por prácticas de extorsión y abuso de autoridad, se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo turístico y en un foco de desconfianza ciudadana.
Los datos oficiales de la nómina municipal indican que el número de agentes viales pasó de 35 en el primer trimestre de 2026 a 43 en el segundo. Sin embargo, en las calles del Centro solo hay cinco agentes por turno para cubrir.
Esta disparidad evidencia un problema grave de gestión: los agentes están en la nómina, pero no en las calles. Parte de ellos han sido enviados a cursos de capacitación, mientras que otros, según las denuncias, son sometidos a un régimen de cuotas económicas impuestas por el director, David Flores Cervantes, apodado “El Gavilán”.
El parque vehicular asignado a Tránsito y Balizamiento asciende a 19 unidades activas, incluyendo automóviles, camionetas y grúas. Sin embargo, sin personal suficiente para operarlas, estos recursos se vuelven insuficientes para garantizar la seguridad vial. La ciudadanía lo padece a diario: cruceros sin control, tráfico caótico y una sensación generalizada de abandono.
Córdoba busca posicionarse como destino turístico, pero la realidad es que muchos viajeros, especialmente aquellos provenientes de Orizaba y otras ciudades vecinas, evitan la ciudad por temor a ser detenidos por agentes de Tránsito. Las denuncias de “mordidas” y abuso de autoridad son recurrentes en redes sociales y en el debate público.
Lo que debería ser una corporación al servicio de la seguridad vial se ha convertido en un mecanismo de extorsión que ahuyenta a los pocos turistas que llegan.
