DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba. – Hay inversiones que terminan convertidas en negocios y otras que, con el paso del tiempo, terminan convertidas en preguntas. En Córdoba, el restaurante Vila Brasil, que estaba ubicado sobre la avenida 7, entre calles 1 y 3 del Centro, vuelve a ser el tema de conversación por la inversión que en su momento realizó Zenyazen Escobar García para su adaptación, remodelación y apertura. El inmueble requirió trabajos de carpintería, cristalería, pintura, mobiliario, barra, mesas y adecuaciones propias de un restaurante especializado en el concepto de “espadas brasileñas”.
El señalamiento adquiere otra dimensión a partir de las acusaciones formuladas contra la administración educativa durante el periodo en que Escobar García encabezó la Secretaría de Educación de Veracruz. Omar Hernández Dolores, coordinador estatal de Maestros por México, ha exigido investigar un presunto quebranto financiero en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) y determinar responsabilidades, al señalar vínculos entre quienes controlaban la institución y el círculo de la administración anterior. También ha mencionado señalamientos relacionados con contratos, nepotismo, venta de plazas y manejo de recursos.
Hasta ahora, se alimenta una pregunta que resulta inevitable: ¿de dónde provinieron los recursos utilizados para aquellas millonarias inversiones del ahora diputado federal? Como lo es la apertura de un restaurante. La ironía, es evidente: si alguna inversión privada realizada en Córdoba hubiera terminado utilizando recursos cuyo origen fuera ilícito, el dinero habría circulado entre trabajadores, carpinteros, pintores, vidrieros, proveedores y otros comerciantes locales. Pero eso no convertiría el desvío en un acto de beneficencia: significaría que dinero destinado a educación habría terminado financiando una cadena de gastos privados. Y si posteriormente esa inversión se perdió al quebrar su restaurante, es una consecuencia del daño al erario.
