De la Redacción
El Buen Tono
Fortín.— La invasión de banquetas en la zona del tianguis continúa creciendo, reduciendo cada vez más los espacios destinados al tránsito peatonal y obligando a las personas a caminar cerca de los vehículos. El caos que hoy se vive es herencia directa de la administración de Gerardo Rosales, quien permitió la instalación de vendedores ilegales en el bulevar a cambio de cobrar “moches”, convirtiendo el espacio público en un negocio sucio e ilegal que afectó a los tianguistas reales y legales que pagan sus permisos, luz y renta dentro del tianguis.
A este problema se suma la presencia de unidades de transporte de pasajeros, cuyas filas llegan a extenderse por varios kilómetros durante los miércoles, complicando la circulación y generando mayores tiempos de traslado. La combinación de puestos instalados sobre las banquetas, vehículos estacionados y largas filas de autobuses provoca que la movilidad en la zona se vuelva cada vez más complicada, particularmente para peatones, automovilistas y usuarios del transporte público, mientras el comercio ilegal no deja de crecer y las autoridades actuales no logran resolver el problema.
Vecinos y comerciantes han manifestado su preocupación por las condiciones que se presentan semanalmente y consideran necesario que se analice la distribución de los espacios para garantizar tanto la actividad comercial como el libre tránsito y la seguridad de quienes utilizan esta vía. Las consecuencias de la corrupción de Rosales ahora las pagan los ciudadanos y los comerciantes que sí cumplen con la ley.
