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De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba.- Leticia López Landero, exalcaldesa de Córdoba señalada como la presidenta municipal más saqueadora en la historia de la ciudad, posó en redes sociales junto a Fernando Yunes Márquez, exdiputado y senador panista que enfrenta procesos penales por delitos electorales y desvío de recursos. El encuentro, enmarcado en un presunto acto de “fortalecimiento democrático”, revela la verdadera naturaleza de una clase política que ha hecho de los cargos públicos un negocio familiar.
La administración de López Landero quedó marcada por obras fraudulentas como el paso a desnivel de Estaciones, que costó 66 millones y hoy es considerado un fraude. El ORFIS estimó un daño patrimonial de casi 6 millones solo para esa obra. El caso más indignante fue la compra de las “torres de vigilancia” por casi 8 millones, que resultaron ser de lámina y no blindadas. En febrero de 2020, una fue atacada y cuatro policías murieron. Las torres no los protegieron.
La exalcaldesa convirtió el Ayuntamiento en una extensión de sus intereses familiares. Su familia acumula 11 cargos públicos en 11 años y ha militado en cuatro partidos. Su hijo enfrenta un amparo por corrupción, y ella financió con recursos municipales la campaña de su hija en 2018.
Fernando Yunes enfrenta una investigación por un desvío de 92 millones, además de acusaciones por delitos electorales y falsificación de documentos. Se sabe que los Yunes detestan a Leticia López, y ella a ellos, pero ahí están, sonriendo para la foto. La impunidad los une más que cualquier ideología. El encuentro no es casualidad, es el reflejo de una clase política que se mueve con total cinismo.

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