De la Redacción
El Buen Tono
HUATUSCO.- La instalación de un cajero automático en el Parque Ignacio Zaragoza terminó convirtiéndose en un nuevo señalamiento contra el alcalde Alberto Urcino Méndez Gálvez y Víctor Serralde, ante la destrucción de parte del piso histórico del lugar.
El reclamo de conocedores de la historia de Huatusco es directo: las tradicionales losetas de piedra que fueron retiradas datan de 1898 y forman parte de un espacio considerado de valor histórico para la ciudad.
Lo grave es que para colocar el cajero se habría intervenido precisamente esa zona del parque, junto al asta bandera, modificando un elemento que durante generaciones formó parte de la imagen del lugar.
Y aquí aparece otro punto que hasta ahora no ha sido aclarado: si se utilizó un espacio público para instalar un cajero, ¿existió autorización municipal y se cobró algún derecho por el aprovechamiento de ese espacio?
También tendría que aclararse si la intervención contó con las autorizaciones correspondientes de las autoridades encargadas de proteger el patrimonio histórico.
Porque si para colocar un cajero se permitió retirar parte de un piso histórico, el Ayuntamiento tendría que explicar quién autorizó la obra, bajo qué condiciones y qué beneficio obtuvo el municipio por permitir la ocupación del espacio público.
Mientras tanto, Huatusco perdió parte de un elemento que sobrevivió más de un siglo.
Urcino y Serralde podrán hablar de modernidad y progreso, pero ningún cajero automático debería valer más que la historia de Huatusco.
