De la Redacción
El Buen Tono
La entrada ilegal de ganado proveniente de Centroamérica continúa representando un riesgo para la sanidad animal en México, debido a que los bovinos que ingresan por rutas clandestinas no pasan por los controles veterinarios y de trazabilidad establecidos por las autoridades. Productores y especialistas advierten que esta situación podría favorecer nuevamente la propagación del gusano barrenador y poner en riesgo las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos.
La preocupación cobra relevancia luego de que Estados Unidos reabriera el pasado 24 de agosto su frontera a las importaciones de ganado bovino en pie procedente de México, después de más de un año de restricciones relacionadas con la detección del gusano barrenador. El cierre, iniciado en julio de 2025, representó para los productores mexicanos la imposibilidad de exportar alrededor de 1.4 millones de cabezas, con un valor estimado de 3 mil millones de dólares.
De acuerdo con información de autoridades y organismos del sector, el primer caso detectado en México habría estado relacionado con animales cuya procedencia no pudo ser acreditada plenamente. El 21 de noviembre de 2024 fue identificado un bovino positivo en un cargamento de 100 animales localizado en un punto de inspección de Catazajá, Chiapas. Los ejemplares tenían documentación que los vinculaba con un centro de acopio de Palenque, pero las investigaciones no pudieron confirmar que fueran originarios de esa entidad.
Las autoridades sanitarias señalaron entonces como posible ruta de ingreso la zona de Benemérito de las Américas, en la frontera con Guatemala, desde donde los animales habrían ingresado de manera irregular.
El contrabando de ganado por la frontera sur no es un fenómeno reciente. Investigaciones académicas y estudios especializados han documentado durante décadas el ingreso clandestino de bovinos centroamericanos hacia Chiapas y posteriormente hacia otras regiones del país.
Un análisis publicado por InSight Crime en 2022 estimó que alrededor de 800 mil cabezas de ganado podrían ingresar ilegalmente cada año a México. Entre las principales rutas señaladas se encuentran zonas de Chiapas y Tabasco, como Marqués de Comillas, Lagos de Montebello, Benemérito de las Américas y el sur de Tenosique.
Productores de Tabasco han denunciado que la actividad continúa. Según sus testimonios, algunos animales son trasladados por el río mediante balsas y posteriormente transportados en vehículos especializados hacia otras entidades.
Uno de los principales problemas radica en la falsificación o utilización irregular de identificadores oficiales. De acuerdo con denuncias del sector, algunos bovinos de procedencia extranjera pueden ser incorporados a cadenas legales mediante aretes que aparentan pertenecer al Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (Siniiga), lo que dificulta conocer su verdadero origen.
Las irregularidades también han quedado asentadas en investigaciones oficiales. La Fiscalía General del Estado de Tabasco informó en julio pasado sobre trámites presuntamente irregulares mediante los cuales se obtuvieron 2 mil 805 aretes Siniiga y posteriormente se expidieron documentos para movilizar ganado.
Aunque ese caso no demuestra por sí mismo que los identificadores hayan sido utilizados para introducir animales extranjeros al país, sí evidencia vulnerabilidades en los mecanismos de identificación y trazabilidad.
A ello se suma el robo de 10 mil aretes Siniiga reportado recientemente por la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, situación que llevó a activar un protocolo para cancelar esas identificaciones y evitar que fueran utilizadas de manera indebida.
Riesgo para las exportaciones
El principal temor de los productores es que un nuevo brote de gusano barrenador obligue a Estados Unidos a restringir nuevamente la entrada de ganado mexicano.
La reapertura de la frontera representó un alivio para el sector ganadero, después de meses de pérdidas económicas. Sin embargo, especialistas consideran que mientras persistan las rutas clandestinas de ingreso de bovinos, permanecerá un factor de riesgo sanitario difícil de controlar.
El gusano barrenador puede afectar a distintos animales de sangre caliente y su propagación puede generar importantes consecuencias económicas para la actividad ganadera. El problema se agravó después de que la plaga avanzara desde Centroamérica hacia México.
Los primeros casos fueron reportados en Panamá y Costa Rica en 2023; posteriormente se registraron casos en Nicaragua, Honduras y Guatemala, hasta llegar a México en noviembre de 2024.
El sector ganadero sostiene que los animales que ingresan ilegalmente no pasan por los puntos de inspección sanitaria, por lo que existe una mayor posibilidad de que alguna enfermedad o plaga sea introducida al territorio nacional sin ser detectada.
Delincuencia y mercado negro
Investigadores también han advertido que el contrabando de ganado puede estar relacionado con estructuras de delincuencia organizada, debido a los beneficios económicos que genera y al control territorial que algunos grupos ejercen en regiones fronterizas.
Además de utilizarse como una actividad lucrativa, el tráfico de bovinos puede servir para encubrir movimientos financieros, controlar rutas y facilitar otras actividades ilícitas, según investigaciones citadas por especialistas.
Otro factor que mantiene vigente el negocio es el precio. Los animales introducidos ilegalmente pueden ser adquiridos a un costo menor que el ganado nacional y posteriormente incorporados al mercado interno mediante intermediarios y documentación irregular.
Un análisis del Senado de la República señala que alrededor de 800 mil cabezas de ganado podrían ingresar anualmente de manera ilegal por la frontera sur. El mismo documento advierte sobre la existencia de un mercado negro de identificadores para ganado, cuyos precios pueden multiplicarse varias veces respecto al costo oficial.
Para los productores mexicanos, el problema no solo representa una competencia desleal, sino también una amenaza para el estatus sanitario del país.
Mantienen vigilancia sanitaria
Ante este escenario, autoridades federales han implementado medidas para reforzar la trazabilidad del ganado que ingresa desde el sur del país y limitar el uso de identificadores que no sean emitidos y controlados por las autoridades competentes.
El objetivo es que los animales puedan ser rastreados desde su origen y que cualquier irregularidad sea detectada antes de que el ganado avance hacia el centro y norte del territorio nacional.
Sin embargo, productores y especialistas consideran que el combate al contrabando requiere reforzar la vigilancia en la frontera sur, particularmente en zonas donde existen pasos clandestinos y rutas utilizadas históricamente para el traslado de animales.
La reapertura del mercado estadounidense representa una oportunidad para recuperar parte de las pérdidas acumuladas por el sector ganadero, pero también coloca nuevamente a México ante el reto de impedir que animales de procedencia desconocida ingresen al sistema productivo nacional.
Mientras continúe el tráfico ilegal de bovinos, advierten especialistas, el riesgo sanitario permanecerá latente y cualquier nuevo brote podría tener consecuencias económicas para miles de productores y para las exportaciones mexicanas de ganad
