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De la redacción
El Buen Tono

La NASA puso en órbita este domingo el telescopio espacial Roman, un nuevo observatorio diseñado para estudiar grandes regiones del Universo y ayudar a los científicos a comprender algunos de sus mayores misterios, entre ellos la materia oscura y la energía oscura.

El lanzamiento ocurrió a las 07:26 horas locales (11:26 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Estados Unidos, mediante un cohete Falcon Heavy de SpaceX.

El telescopio Roman iniciará ahora un recorrido de aproximadamente 100 días hasta alcanzar su posición de observación, ubicada a unos 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. Desde ese punto realizará observaciones en el espectro infrarrojo y trabajará de manera complementaria con instrumentos como los telescopios James Webb y Hubble, el Observatorio Vera C. Rubin y la misión Euclid de la Agencia Espacial Europea.

Un nuevo mapa del Universo

Una de las principales misiones del Roman será estudiar cómo ha evolucionado el Universo y obtener información sobre su expansión.

El observatorio cuenta con un campo de visión más de 100 veces mayor que el del Hubble, lo que le permitirá observar enormes regiones del cielo en periodos relativamente cortos y construir un catálogo de dimensiones sin precedentes.

Durante su misión, los científicos esperan detectar miles de exoplanetas y decenas de miles de supernovas, además de estudiar la distribución y evolución de las galaxias.

Los datos también podrían ayudar a determinar qué tan comunes son los sistemas planetarios similares al nuestro.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, describió el proyecto como una misión que permitirá a la humanidad contar con un nuevo atlas del Universo.

Roman buscará respuestas sobre la materia y energía oscuras

Otro de los objetivos principales será investigar la materia oscura y la energía oscura, componentes que, de acuerdo con las estimaciones científicas actuales, representan cerca del 95 por ciento del Universo.

La materia oscura no puede observarse directamente mediante la luz, pero su presencia puede inferirse por los efectos gravitacionales que provoca sobre otros objetos y estructuras cósmicas.

En el caso de la energía oscura, los científicos buscan comprender mejor su relación con la aceleración de la expansión del Universo y determinar si los modelos actuales son suficientes para explicar su evolución.

La capacidad del Roman para observar en infrarrojo será fundamental para estudiar objetos cuya luz comenzó su recorrido hace miles de millones de años, permitiendo analizar etapas muy antiguas de la historia cósmica.

No reemplazará al Hubble ni al James Webb

El telescopio Roman no fue diseñado para sustituir al Hubble o al James Webb, sino para complementar sus capacidades.

Mientras el James Webb puede realizar observaciones extremadamente detalladas y profundas de determinados objetos, Roman tendrá la capacidad de cubrir áreas mucho más extensas del cielo.

Esta combinación permitirá a los científicos obtener una visión panorámica del Universo y, posteriormente, estudiar con mayor detalle los objetos que resulten de especial interés.

Sus observaciones también podrán compararse con información obtenida desde la Tierra por proyectos como el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, y con los datos de la misión Euclid.

El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, astrónoma estadounidense que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de los programas de astronomía espacial de la NASA y es considerada una de las figuras clave en el desarrollo del programa que llevó al Hubble.

¿Cuándo comenzará a enviar información?

Antes de iniciar sus observaciones científicas, el telescopio tendrá que completar su viaje hasta su posición de operación y pasar por procesos de preparación y calibración de sus instrumentos.

Una vez que comience su trabajo científico, el volumen de información será considerable. El equipo de la misión calcula que Roman producirá alrededor de 1.3 terabytes de datos diariamente.

La información será utilizada por investigadores y estará disponible para la comunidad científica y el público, aunque su enorme volumen requerirá sistemas especializados para su almacenamiento y procesamiento.

Los científicos también esperan que el telescopio permita descubrir fenómenos que actualmente no pueden anticiparse.

Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman, señaló que observaciones recientes han planteado interrogantes sobre algunos de los modelos utilizados para explicar la expansión temprana del Universo.

Con sus observaciones, el Roman buscará poner a prueba esas hipótesis y ampliar el conocimiento sobre el origen, evolución y composición del Universo.

La expectativa de los investigadores es que el nuevo observatorio no sólo permita responder preguntas que ya existen, sino que también revele fenómenos completamente desconocidos y genere nuevas interrogantes sobre el cosmos.

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