El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- La llegada del otoño no necesariamente significará el fin de la sequía en la región de las Altas Montañas, pues se prevén temperaturas elevadas combinadas con lluvias intensas y de corta duración, un escenario que obliga a reforzar desde ahora las medidas de prevención y adaptación al cambio climático.
Ricardo Rodríguez Demeneghi, integrante del proyecto Salvemos al Pico de Orizaba, advirtió que las condiciones atmosféricas registradas durante las últimas semanas muestran variaciones importantes, por lo que ya no puede asumirse que una mayor presencia de lluvias represente automáticamente una recuperación de la humedad en los ecosistemas.
Explicó que, aunque concluye la canícula, la sequía podría mantenerse durante el tránsito hacia el otoño, periodo en el que se esperan temperaturas más elevadas y precipitaciones intensas, principalmente por las tardes, capaces de concentrar grandes cantidades de agua en periodos muy cortos.
Esta situación representa un riesgo que debe ser considerado en materia de prevención, debido a que el agua que cae de manera torrencial no necesariamente logra incorporarse de forma adecuada al suelo y recuperar las condiciones de humedad que requieren los ecosistemas, además de que puede incrementar otros riesgos asociados con precipitaciones intensas.
Rodríguez Demeneghi señaló que estas variaciones también están modificando procesos biológicos y el comportamiento de los cultivos, evidenciando que los efectos del cambio climático dejaron de ser un escenario futuro y forman parte de las condiciones que la población y las actividades productivas enfrentan actualmente.
Ante este panorama, consideró necesario replantear las estrategias de adaptación en la región y establecer medidas preventivas que permitan enfrentar un otoño caracterizado por calor, sequía y lluvias intensas, en lugar de esperar a que las precipitaciones se presenten para comenzar a actuar.
