AGENCIAS
Ciudad de México.— Los estudiantes mexicanos de secundaria dedican en promedio 1.5 horas al día al uso de dispositivos digitales con fines educativos dentro de las escuelas, mientras que destinan otras 1.2 horas a actividades recreativas, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El uso de estos dispositivos también representa un reto para la concentración en las aulas. Según los resultados de la prueba PISA 2025, el 37 por ciento de los estudiantes en México señaló que sus compañeros suelen distraerse con dispositivos digitales durante la mayor parte o la totalidad de las clases de ciencias, porcentaje superior al promedio de 28 por ciento registrado entre los países de la OCDE.
A pesar de ello, México se encuentra entre los países donde la distracción digital no muestra una relación significativa con diferencias en el rendimiento académico de los estudiantes.
MENOS ESCUELAS PROHÍBEN EL CELULAR
El informe revela además que sólo 27 por ciento de los estudiantes mexicanos asistía a escuelas donde estaba prohibido utilizar teléfonos celulares dentro del plantel, frente al 49 por ciento del promedio de la OCDE.
La presencia de nuevas herramientas tecnológicas también se refleja en el uso de inteligencia artificial. El 47 por ciento de los estudiantes mexicanos declaró utilizar chatbots de IA como apoyo para el aprendizaje al menos una vez por semana, una proporción prácticamente similar al promedio de 46 por ciento registrado en la OCDE.
Entre los principales usos se encuentran realizar investigaciones preliminares sobre temas nuevos, resumir textos de lectura obligatoria y elaborar borradores para tareas de escritura.
INTERÉS POR APRENDER, PERO SIN EL MISMO IMPACTO ACADÉMICO
La OCDE destacó que los estudiantes mexicanos de secundaria muestran actitudes positivas hacia la escuela y el aprendizaje.
El 80 por ciento de los alumnos participantes en PISA 2025 afirmó sentir curiosidad por muchas cosas diferentes, mientras que 76 por ciento señaló que se esfuerza más cuando las tareas representan un desafío. En ambos casos, los porcentajes superan los promedios de la OCDE, que fueron de 73 y 60 por ciento, respectivamente.
Además, sólo 11 por ciento de los estudiantes mexicanos consideró que la escuela ha sido una pérdida de tiempo, frente al 24 por ciento registrado como promedio entre los países de la Organización.
Sin embargo, la OCDE advierte que estas actitudes positivas no se traducen en mejoras académicas de la misma magnitud que en otros países.
En México, por ejemplo, un incremento de una unidad en el índice de curiosidad se relaciona con una diferencia de 10 puntos en el rendimiento en ciencias, mientras que el promedio de la OCDE alcanza los 19 puntos, una vez considerado el perfil socioeconómico de los estudiantes y de las escuelas.
El informe también señala que 61 por ciento de los estudiantes mexicanos presenta una mentalidad de crecimiento, es decir, considera que la inteligencia puede desarrollarse mediante el esfuerzo, el trabajo y la retroalimentación.
Asimismo, 45 por ciento dijo formularse preguntas sobre el material de estudio para comprobar si comprendió el contenido y 37 por ciento afirmó planificar con frecuencia su manera de estudiar.
Los resultados muestran así un escenario contrastante: los estudiantes mexicanos manifiestan interés, curiosidad y disposición para aprender, pero ese potencial todavía no se refleja plenamente en su desempeño académico, mientras el uso de dispositivos digitales y herramientas de inteligencia artificial se incorpora cada vez más a la vida escolar.
