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AGENCIAS

Ciudad de México.- Morena llegará a las elecciones de 2027 con el reto de mantener su dominio político en medio de cuestionamientos a algunos de sus gobiernos estatales, disputas internas y una oposición que busca aprovechar el desgaste del partido rumbo a la renovación de 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.

Aunque las encuestas nacionales mantienen a Morena como la fuerza política con mayor preferencia electoral, algunos estudios muestran una disminución en la intención del voto. De acuerdo con la encuesta de Buendía & Márquez citada en el análisis, la preferencia por Morena para diputaciones federales se ubicó en 48 por ciento, diez puntos menos que en 2025.

Uno de los principales retos se encuentra en los estados. Morena gobierna actualmente 12 de las 17 entidades que renovarán gubernatura en 2027, pero enfrenta escenarios complejos derivados de problemas de seguridad, cuestionamientos a gobernadores y conflictos internos.

Entre los casos que mayor presión política han generado se encuentra Sinaloa, donde el gobernador Rubén Rocha Moya ha sido señalado por autoridades estadounidenses de presuntos vínculos con el grupo criminal de Los Chapitos, acusaciones que el mandatario ha rechazado. El episodio derivó en una crisis política que incluyó su regreso temporal al cargo y posteriormente una nueva solicitud de licencia.

Otro caso que ha generado controversia es el de Baja California, donde la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda enfrentó la cancelación de su visa estadounidense. Posteriormente surgieron cuestionamientos relacionados con presuntos contactos y filtraciones sobre información de seguridad, situación que también impactó políticamente al gobierno estatal.

A estos casos se suman señalamientos periodísticos sobre los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, respectivamente, aunque ambos gobiernos han rechazado las versiones relacionadas con el retiro de visas o investigaciones en Estados Unidos.

En Michoacán y Zacatecas, la inseguridad también representa un desafío para Morena. En el primer estado, la suspensión temporal de inspecciones de aguacate por parte de autoridades estadounidenses debido a preocupaciones de seguridad evidenció el impacto que la violencia puede tener incluso en las exportaciones y la actividad económica.

Mientras tanto, en Zacatecas, el gobierno de David Monreal enfrenta cuestionamientos por los niveles de violencia, situación que podría convertirse en un factor de desgaste electoral.

A este escenario se agregan las disputas internas. En Chihuahua, las aspiraciones de Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar han generado una disputa por la candidatura a la gubernatura, mientras que en San Luis Potosí las diferencias entre Morena y el Partido Verde han complicado la posibilidad de una candidatura común alrededor de Ruth González Silva.

Morena también adelantó la definición de cinco coordinadores estatales que se perfilan como sus candidatos para 2027: Nora Ruvalcaba Gámez en Aguascalientes, Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche, Rosa Bayardo Cabrera en Colima, Santiago Nieto Castillo en Querétaro e Imelda Castro Castro en Sinaloa.

El resto de las candidaturas permanece pendiente, por lo que la dirigencia del partido tendrá que enfrentar durante los próximos meses la definición de perfiles, las negociaciones con sus aliados y las pugnas entre grupos internos.

El otro gran desafío estará en la Cámara de Diputados. Morena y sus aliados cuentan actualmente con 364 de las 500 curules, lo que les permite mantener una mayoría calificada. Una pérdida importante de espacios en 2027 podría obligar al oficialismo a negociar con la oposición para sacar adelante reformas constitucionales.

Así, el proceso electoral de 2027 no sólo representará una disputa por gubernaturas y diputaciones, sino también una evaluación del desempeño de los gobiernos de Morena, de la capacidad de la dirigencia para controlar sus conflictos internos y de la fuerza que conserve el partido frente a un electorado que podría recurrir al llamado voto de castigo.

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