De la redacción
El Buen Tono
El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió a los líderes del Partido Demócrata que conviertan la regulación de la inteligencia artificial (IA) en uno de los temas centrales de sus campañas rumbo a las próximas elecciones legislativas y presidenciales.
Durante un evento de recaudación de fondos realizado en Nueva York junto con Hakeem Jeffries, líder demócrata de la Cámara de Representantes, Obama advirtió sobre los riesgos asociados con el rápido desarrollo de la IA bajo control de empresas privadas.
El exmandatario consideró que la tecnología puede generar beneficios si existe una supervisión adecuada, pero también representa un peligro si continúa avanzando sin reglas claras.
Obama sostuvo que cualquier candidato demócrata que aspire a la Presidencia en 2028 debería presentar un plan definido sobre inteligencia artificial, particularmente en materia de seguridad y protección de los menores.
Las declaraciones contrastaron con la postura del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien rechazó este domingo los llamados para regular o frenar el desarrollo de la IA.
Trump calificó como “fuerzas negativas” a quienes promueven una pausa en el avance de esta tecnología y defendió que Estados Unidos mantenga su liderazgo frente a China en materia de inteligencia artificial.
El debate se intensificó después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, pidiera a la industria avanzar a un ritmo más lento debido a los riesgos que podrían surgir con sistemas cada vez más capaces.
Entre las amenazas señaladas se encuentran posibles ciberataques, bioterrorismo, pérdida de control sobre los sistemas de IA y una fuerte disrupción económica. Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, también han participado en el debate sobre los riesgos de esta tecnología.
La preocupación también alcanza a la población estadounidense. Una encuesta reciente de NBC News indicó que 70 por ciento de los estadounidenses se siente más preocupado que emocionado por la inteligencia artificial, mientras que 69 por ciento rechaza la construcción de centros de datos en sus comunidades.
Con ello, la regulación de la IA comienza a perfilarse como uno de los temas que podrían cobrar mayor relevancia en el debate político estadounidense rumbo a las elecciones de 2028.
