De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba, Ver. – Durante la mañana del viernes, en el marco del inicio de la venta de boletos para un concierto en la ciudad de Orizaba, una empleada del Ayuntamiento de Rafael Delgado, identificada como Karen, fue captada por ciudadanos cuando acudía a formarse para adquirir sus entradas. Lo que generó indignación no fue solo su presencia en la fila, sino el medio de transporte que utilizó: una unidad propiedad del ayuntamiento de Rafael Delgado.
De acuerdo con testigos, la funcionaria municipal llegó a bordo de un vehículo oficial, asignado a labores administrativas del municipio. La escena, que fue documentada por personas que esperaban desde temprana hora, evidenció el uso de recursos públicos para actividades estrictamente personales, en este caso, la compra de boletos para un evento de entretenimiento.
El hecho cobra relevancia porque, mientras decenas de ciudadanos hacen fila con sus propios medios, una empleada del ayuntamiento dispone de una unidad oficial, costeada con impuestos de los ciudadanos, para satisfacer un interés privado.
La legislación en materia de responsabilidades administrativas de los servidores públicos establece que los bienes y vehículos asignados a dependencias gubernamentales deben destinarse exclusivamente a las funciones propias del cargo, por lo que este tipo de conductas podrían constituir una falta administrativa, cuando no un acto de corrupción.
Este episodio se suma a una serie de señalamientos recurrentes en la región sobre el uso discrecional de recursos públicos por parte de funcionarios municipales.
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