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El crecimiento de los pasivos, el mayor costo financiero y el bajo avance de la economía generan presión sobre las finanzas públicas

AGENCIAS

Ciudad de México.- La deuda bruta del sector público federal de México alcanzó un equivalente a 20.6 billones de pesos en 2026, frente a los 11 billones registrados en 2018, lo que representa un incremento cercano al doble en ocho años.

Las cifras reportadas por la Secretaría de Hacienda consideran las obligaciones financieras del Gobierno federal, así como compromisos relacionados con Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la banca de desarrollo.

El aumento de los pasivos ocurre en un contexto de bajo crecimiento económico, lo que genera mayores presiones sobre las finanzas públicas. De acuerdo con el especialista en Finanzas y Economía Alejandro Rodríguez Magaña, académico de la Universidad Panamericana, uno de los principales indicadores no es únicamente el monto de la deuda, sino su relación con el tamaño de la economía.

Explicó que en 2018 la medida más amplia de la deuda representaba alrededor de 45 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para 2026 se estima que se acerque a 60 por ciento.

El especialista señaló que entre los factores que han contribuido al incremento de los pasivos se encuentran los déficits recurrentes, el gasto público rígido, los efectos acumulados de la pandemia, las necesidades de inversión y los apoyos destinados a Pemex y CFE, además del limitado crecimiento económico.

Una deuda elevada, explicó, puede ser manejable cuando una economía mantiene un crecimiento suficiente; sin embargo, cuando el PIB avanza lentamente, resulta más complicado estabilizar la relación entre deuda, ingresos y capacidad de pago.

Por su parte, Paola Vázquez, coordinadora de Sociedad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señaló que el endeudamiento responde a una dinámica acumulada en la que el gasto público ha aumentado a un ritmo mayor que los ingresos.

De acuerdo con sus cifras, entre 2018 y 2026 el gasto público creció 27 por ciento en términos reales, mientras que los ingresos aumentaron 20 por ciento.

SE DISPARA EL COSTO FINANCIERO

Otro factor de presión es el costo que representa el servicio de la deuda.

En 2018, el Gobierno federal destinó alrededor de 615 mil millones de pesos al pago de intereses y otros costos financieros. Para 2026, esta cantidad ascendió a 1.5 billones de pesos.

Esto significa que los recursos destinados al costo financiero de la deuda más que se duplicaron en el periodo, reduciendo el margen disponible para otros rubros del gasto público.

Los especialistas consultados coinciden en que el endeudamiento no representa por sí mismo un problema para las finanzas públicas. El punto central es el destino de los recursos, el costo que generan las obligaciones y si las inversiones realizadas permiten fortalecer la capacidad productiva y generar ingresos suficientes para enfrentar los compromisos futuros.

El escenario coloca a las finanzas públicas ante el reto de mantener bajo control el crecimiento de la deuda, particularmente en un contexto en el que el crecimiento económico permanece limitado.

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