De la redacción
El Buen Tono
La Carrera Panamericana 2026 también tiene espacio para los clásicos Volkswagen. Durante la cuarta etapa de la competencia, el automóvil de los mexicanos Sebastián Cancino y Esteban Ortiz llamó la atención de los aficionados por su color y el característico sonido de su motor al acelerar, que lo distingue entre los Porsche y Studebaker participantes.
Se trata de un Volkswagen modelo 1990, adaptado con una apariencia más antigua y equipado con componentes especiales para competir en rally, entre ellos un motor y una caja de velocidades de competencia, además de frenos y suspensión adecuados para las exigencias de la carrera.
Luis Lerda de Tejada, preparador de autos de TRS, explicó que el vehículo ofrece un buen desempeño en las etapas de velocidad, especialmente en los tramos con curvas, donde resulta confortable y funcional para los pilotos.
Sin embargo, reconoció que uno de sus principales retos son los recorridos de enlace prolongados, en los que el automóvil debe mantener altas revoluciones o velocidades durante periodos extensos, condiciones que representan un mayor esfuerzo para su mecánica.
Más allá de la competencia, la participación del Volkswagen tiene otro objetivo: impulsar a nuevos talentos del automovilismo. Tanto Cancino y Ortiz como el propio vehículo debutan en la Carrera Panamericana, en una experiencia que busca contribuir a la formación de futuros pilotos y navegantes.
De acuerdo con Lerda de Tejada, el proyecto pretende abrir oportunidades para que jóvenes interesados en el rally adquieran experiencia en las carreteras más emblemáticas de México, en una de las competencias automovilísticas más reconocidas del país.
Así, el tradicional “Vochito” demuestra que los autos clásicos también pueden ganarse un lugar en una carrera donde destacan vehículos deportivos de gran potencia y modelos históricos del automovilismo.
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