De la redacción
El Buen Tono
El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos probar el llamado “rayo de calor”, un arma militar diseñada para provocar una intensa sensación de ardor en la piel y dispersar personas sin recurrir a proyectiles. El dispositivo puede alcanzar objetivos a casi un kilómetro de distancia y podría utilizarse en la frontera con México.
De acuerdo con información difundida por CNN, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, firmó un memorando que permite realizar pruebas con el dispositivo y desarrollar protocolos para su posible implementación en la zona fronteriza. La autorización se habría aprobado en septiembre de 2026.
El Departamento de Defensa contempla entregar el equipo en calidad de préstamo durante siete meses. Sin embargo, la dependencia no se encargará de operarlo, pues esa responsabilidad correspondería al DHS en caso de que se determine su utilización.
¿Qué es el “rayo de calor” y cómo funciona?
El Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés) es una tecnología de energía dirigida desarrollada por el Ejército estadounidense desde mediados de la década de 1990. Su objetivo es dispersar multitudes mediante una sensación de dolor intenso, sin necesidad de utilizar municiones.
El dispositivo emite ondas milimétricas que interactúan con las moléculas de agua presentes en las capas superficiales de la piel. Esto genera un calentamiento intenso que provoca una reacción inmediata en la persona expuesta.
Su funcionamiento se basa en tres etapas:
- Emisión de energía: proyecta un haz invisible de ondas electromagnéticas hacia un objetivo.
- Sensación de ardor: la energía calienta la superficie de la piel y produce una reacción dolorosa.
- Dispersión: la intensidad de la sensación está diseñada para que las personas abandonen el área alcanzada.
¿Qué daños puede provocar en el cuerpo humano?
Aunque el Departamento de Defensa clasifica el sistema como un arma no letal, su utilización no está exenta de riesgos.
Los efectos pueden incluir una intensa sensación de calor y hormigueo que, según la información disponible, puede prolongarse entre 10 y 15 minutos, dependiendo de las condiciones de exposición.
Militares consultados por CNN han comparado la sensación con abrir la puerta de un horno caliente.
También existen antecedentes de accidentes relacionados con esta tecnología. De acuerdo con reportes citados por Axios, en 1999 ocurrió un incidente de laboratorio que provocó quemaduras de segundo grado, mientras que en 2007 se registró un error durante un entrenamiento.
Estos antecedentes generan preocupación ante la posibilidad de que el dispositivo sea utilizado contra migrantes que intenten cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.
Trump ya había considerado utilizar esta tecnología
El uso del “rayo de calor” en la frontera no es una idea nueva. Durante la primera administración de Donald Trump, funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) analizaron la posibilidad de incorporar esta tecnología a las operaciones fronterizas.
Sin embargo, en 2018, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, descartó la propuesta después de que surgieran cuestionamientos sobre su legalidad, eficacia y posibles consecuencias.
Años antes, el Ejército estadounidense también había rechazado utilizar el sistema para dispersar multitudes en Afganistán.
Cuestionamientos legales por el uso del arma
El dispositivo ha generado controversia por sus posibles efectos físicos y las implicaciones legales de emplearlo contra personas bajo custodia o en situaciones de control migratorio.
En 2010, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) se opuso a que una versión del arma fuera utilizada contra presos en una cárcel de Los Ángeles, California. La organización advirtió que infligir dolor severo de manera innecesaria podría entrar en conflicto con la Octava Enmienda de la Constitución estadounidense, que prohíbe los castigos crueles e inusuales.
En 2018, el físico y especialista en armas no letales Jürgen Altmann advirtió que el sistema podría provocar quemaduras de segundo y tercer grado, así como lesiones permanentes, si una persona recibía una exposición inadecuada o prolongada.
Por su parte, un informe publicado en 2023 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló que el empleo de armas de energía capaces de causar lesiones graves puede resultar incompatible con el derecho internacional.
La autorización para probar el “rayo de calor” vuelve a colocar esta tecnología en el centro del debate sobre las medidas de control fronterizo de Estados Unidos y los riesgos que podrían enfrentar las personas migrantes ante su eventual implementación.
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