Álvarez Vargas, directora de la primaria Quintana, señala que los desacuerdos con padres de familia han debilitado la autoridad docente. Advierte que los señalamientos sin pruebas pueden afectar la vida laboral, económica y familiar de los maestros.
De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Los problemas de conducta de los alumnos se encuentran detrás de nueve de cada diez conflictos entre padres de familia y maestros, afirmó Álvarez Vargas, directora de la escuela primaria Quintana, quien señaló que el trabajo docente se ha visto desvalorizado cuando los adultos cuestionan las medidas disciplinarias sin conocer lo ocurrido en el salón de clases.
Explicó que la autoridad de los maestros se encuentra sujeta a lineamientos que deben respetarse, pero que no siempre coinciden con las expectativas de los padres, sobre todo cuando las reglas de convivencia escolar no se aplican de la misma manera en casa.
“Si en casa soy muy permisivo y en la escuela tenemos un acuerdo de convivencia, aunque el padre lo firme y lo lea, si no le conviene lo minimiza”, expresó.
La directora sostuvo que esta diferencia de criterios complica la labor educativa, pues una llamada de atención puede ser interpretada por algunos padres como hostigamiento, discriminación u opresión, cuando, según explicó, busca corregir conductas y mantener el respeto entre los estudiantes.
También manifestó preocupación por los señalamientos contra docentes que, aseguró, en ocasiones no cuentan con pruebas que los respalden. Indicó que, mientras se aclara una acusación, el maestro puede enfrentar consecuencias económicas, laborales y familiares, incluso si posteriormente se determina que no hubo elementos para sostenerla.
Álvarez Vargas consideró necesario revisar los mecanismos para atender estas situaciones y establecer responsabilidades cuando se presentan acusaciones sin fundamento. Aclaró que escuchar a los niños es importante, pero sostuvo que los casos deben investigarse antes de emitir conclusiones.
Añadió que las sanciones aplicadas a los padres de familia suelen ser mínimas y pidió mayor conciencia sobre la importancia de colaborar con la escuela. La educación, dijo, requiere que las reglas acordadas se respeten y que las diferencias se resuelvan mediante el diálogo.
Finalmente, atribuyó parte de las dificultades a los cambios en las formas de crianza y a la falta de atención a los valores en algunos hogares. Señaló que las jornadas laborales y las distintas dinámicas familiares también pueden influir en el comportamiento de los menores, por lo que consideró indispensable que padres y maestros trabajen en conjunto para fortalecer la convivencia escolar.
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