AGENCIA
Bangui, República Centroafricana.- Yasmany Noel Moreno de Armas, un migrante cubano de 31 años, permanece atrapado en la República Centroafricana tras ser deportado por autoridades estadounidenses, pese a que su proceso legal seguía en trámite. Su caso forma parte de una política de expulsiones hacia terceros países que ha enviado a más de 500 migrantes a seis naciones africanas, según Human Rights Watch.
Yasmany llegó a Estados Unidos en 2016 y construyó su vida en Miami, pero fue detenido en 2025 por una inconsistencia en sus registros migratorios. Aunque un juez reconoció su identidad y su ingreso regular, terminó deportado a África en julio de 2026, sin que, según su testimonio, le informaran previamente su destino.
En Bangui enfrenta condiciones precarias, falta de documentos, restricciones para salir del centro de internamiento y presuntas extorsiones policiales. También denuncia la presencia constante de mosquitos, síntomas recurrentes de enfermedad y dificultades para conseguir alimentos, por lo que depende de la ayuda económica de familiares y donaciones.
El migrante afirma que su apelación continúa pendiente en Estados Unidos y busca regresar al país donde vivía y trabajaba. Su caso expone los riesgos que enfrentan personas expulsadas a territorios con los que no tienen vínculos, lejos de sus familias y sin certeza sobre su futuro.
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