DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Orizaba.- Ante lo que calificaron como una cadena de negligencias, muertes de animales y presiones contra el personal que labora en el recinto. La denuncia ciudadana señala que la problemática no es reciente. Afirma que desde los últimos meses de la administración del exalcalde Juan Manuel Diez Francos comenzaron a registrarse fallecimientos de ejemplares por descuidos, entre ellos un canguro cuya muerte habría sido atribuida a un reportero de El Buen Tono, en un intento, de evadir la responsabilidad de quienes tenían a su cargo su cuidado.
“Dijo que lo mató un reportero de El Buen Tono para justificar su incompetencia”, reprocharon los denunciantes, quienes recordaron que las jaulas y espacios municipales permanecen restringidos y bajo vigilancia del personal asignado. Lejos de corregirse, las acusaciones sostienen que la situación se agravó con la llegada de la actual administración, particularmente tras la designación del biólogo Aldo Israel Huerta Peña como director de Medio Ambiente y de Brenda Abaroa Ortiz como coordinadora de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA)
Entre los primeros señalamientos mencionaron el amarre de los dromedarios de Casavegas por el cuello a un poste de madera, lo que habría provocado cansancio, caídas y lesiones en los ejemplares. A esta situación se sumaría una reducción en la cantidad y calidad de los alimentos proporcionados a los animales. De acuerdo con la denuncia, las consecuencias se habrían reflejado en el deterioro de la salud de los grandes felinos y en las agresiones entre ejemplares que comparten espacios. En este contexto, mencionaron la muerte del tigre Toño, y las condiciones de salud de Leonel, quien presentó otitis y gusano barrenador, además de los problemas que también ha enfrentado Chamaco. La denuncia ciudadana también cuestiona los procedimientos veterinarios realizados en el recinto. Asegura que durante un proceso de desparasitación murieron cuyos, liebres y venados en gestación, seguidos por el fallecimiento de sus madres.
A la lista agregaron una llama y una martucha recién nacidas, cuyas muertes atribuyeron al desconocimiento de los cuidados que requieren las crías durante la lactancia. Pero las inconformidades no terminan con las condiciones de los ejemplares. Los ciudadanos también denunciaron que el personal enfrenta acoso y restricciones, en un entorno donde, sostienen, parece preocupar más evitar que trasciendan las irregularidades que resolver los problemas de la UMA.
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