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Por: Ing. José Roberto Montalvo Intriago / columnista

Vamos a dejar un poco el tema de las plantas, hoy ando inspirado y muy reflexivo. Cuando somos jóvenes sentimos que tenemos todo, pero más sentimos que nadie nos va a faltar, en especial nuestros seres queridos, llámese papás, abuelos y hermanos.

En especial, pensamos y creemos que tendremos siempre a nuestros papás, pensamos que nunca van a morir y estarán ahí… nos creemos tanto eso que muchos se dan el lujo de enojarse con sus padres; se dan el lujo de no hablarles, es más, para muchos sus padres ya adultos o abuelos ya viejitos llegan a ser una carga: les pesan y hasta les duele apoyarlos en lo económico, cuando gracias a los padres muchos estamos acá; nos dieron estudios, educación, regaños, algunos manazos, pero también besos, amor, caricias y hasta herencias en vida.

Se han preguntado si realmente valoran a sus padres, si realmente los respetan, se han preguntado si les falta amor y cariño de ustedes: sus hijos, pero sobre todo comprensión; yo creo que casi nadie se pregunta eso o nos hacemos de la “vista gorda”.

Debemos valorar a esos seres que nos dieron la vida, vieron crecer, nos dieron sustento y nos formaron como los seres humanos que hoy somos.

¿Qué sentirían si mañana recibieran una llamada dándoles la noticia de que “tu papá ha fallecido” o “tu mamá ha fallecido” o alguno de tus abuelos, se imaginan qué feo sería que tuvieras tantas cosas que decirles y que nunca jamás podrás volver a decírselo, que ese ser querido muera sin que te hayas contentado o sin que le hayas dicho cuánto lo amabas y cuánto lo necesitabas?

Muchas veces es demasiado tarde y queremos arreglar todo cuando esa persona ya está en el ataúd… ahí cuando ya terminó su vida y no queda otra que sólo llorar y rezar… ya para qué, tuviste tiempo de sobra para disfrutarlos, para quererlos, para gozarlos, ya muertos es demasiado tarde. Hay quienes jamás visitan, jamás llaman a sus padres o abuelos, pero estoy seguro que en el funeral ahí sí no           faltarán.

Los invito a todos ustedes que tienen padres y abuelos o algún ser muy querido a que los disfruten hoy, no mañana; mañana puede ser tarde; los invito, el mañana no existe; el futuro no existe; la vida es hoy, ¡sólo hoy!

Atte: Beto el concientizador…

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