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PRIMERA REFRIEGA

Superiberia

Ayer fue la primera refriega entre los que aspiran a gobernar Veracruz. Los cuatro candidatos, una mujer y tres hombres, que representan a nueve partidos políticos, acudieron a la convocatoria de la radiodifusora XEU. Fue el umbral del primer debate oficial que realizará el Organismo Público Local Electoral (OPLE) hoy por la noche. Pese al rígido formato de la estación radiofónica, el encuentro sirvió para que los participantes se midieran entre ellos.

La sangre no llegó al río, es más, ni siquiera brotó, pero sí se mostraron sobre la mesa las armas y estrategias para atacar al contrincante, aunque casi todas ellas ya son conocidas y algunas muy gastadas. El resumen podría fijarse por el comportamiento y la circunstancia de cada participante. Uno, el más atacado, pero que dio el contrataque puntual fue el abanderado de la triada PAN-PRD-PMC, Miguel Yunes Márquez, quizás por su posición de puntero en las previsiones demoscópicas.  

Como se anticipó, la inseguridad fue el cuestionamiento medular de los otros contendientes sobre los resultados de la actual Administración que encabeza su padre, el gobernante en funciones.  Yunes Márquez les recordó a los dos más insistentes, el abanderado de Morena-PT-PES, Cuitláhuac García Jiménez, y José Yunes Zorrilla de la coalición, que ambos guardaron silencio y fueron omisos cuando Javier Duarte robaba el patrimonio de los veracruzanos y se coludía con la delincuencia. “Y el que es omiso se convierte en cómplice”, les espetó.

Afable y desestresado. Al senador con licencia y expresidente municipal de Perote, Yunes Zorrilla se le notó la experiencia en la retórica política y fue el que estuvo más tranquilo en el debate -¡vaya! era lo menos que se esperaba de él, que lleva un cuarto de siglo yendo de cargo público en cargo público-. El peroteño se permitió hasta bromear con sus contrincantes. Por ejemplo, se interesó en el boleto para asistir a un concierto de música en el Foro Boca, que Yunes Márquez le regaló a García Jiménez.

El boqueño se lo dio al de Morena para que conociera la sala de conciertos y combatiera su ignorancia. Intrigado, Yunes Zorrilla pidió ver el ticket que Cuitláhuac ni siquiera tocó, como si fuera radiactivo. “Tú también estás invitado”, le dijo el panista. “Voy con mucho gusto”, respondió sonriente. Si fue puya, el peroteño la bateó simpáticamente.


Más adelante, en la última pausa del debate y con el micrófono abierto -lo que pudieron ver y oír los que siguieron la transmisión en redes sociales- José Yunes preguntó a los presentes -organizadores y reporteros allí concurridos-: “¿Saldré más raspado que como entré?” Él fue también, junto con la panalista Miriam Judith González Sheridan, quien tuvo la cortesía de saludar al resto de los participantes. Así, desestresado y diplomático, el priista la pasó bien, aunque sus propuestas no hayan sido una lumbrera.

Eso sí, él mismo se puso una trampa porque desde el primer bloque temático invocó al fantasma que lo persigue y que lo mantiene -y mantendrá- en el tercer sitio de las preferencias electorales: el exgobernador Javier Duarte. En ese primer bloque lo aludió dos veces, diciendo que ya está en prisión y que no debe servir de pretexto “para ganar elecciones” como en el 2016 y 2017. O sea, el peroteño reconoció públicamente que Duarte hace ganar a la oposición y perder al partido por el cual es candidato.

No me ayudes compadre. Ahí la experiencia se esfumó y como decían en las marquesinas de siglo pasado: tanto tiempo de marquesa y todavía no aprende a mover el abanico. Hubiera querido que sus contrincantes lo sacaran a colación para ocuparse de ese personaje espinoso y no invocarlo por cuenta propia, porque le perjudica.

El chico de la foto. Los militantes de Morena se han de estar dando topes contra la pared, pues tienen mucho partido para tan poco candidato. El diputado federal con licencia, Cuitláhuac García no pudo articular una sola propuesta seria y entendible. A falta de buena retórica, el xalapeño optó por la muletilla que lleva meses utilizando: exhibir una fotografía de Duarte con Yunes Márquez, cuando éste era alcalde boqueño.

Con tal imagen pretende mostrar un supuesto entendimiento del boqueño con el exgobernante. El aludido respondió y dijo que, efectivamente, fue un encuentro público cuando Duarte era secretario de Finanzas del innombrable y en el cual rechazó meter al Ayuntamiento de Boca del Río a la bursatilización del impuesto a la nómina. El morenista sigue con esa arma pictórica. Lo bueno es que no pudo meter un monigote de Andrés Manuel López Obrador para que le hiciera compañía y le diera ánimos.

García Jiménez fue quien cuestionó más al puntero con el tema de la inseguridad, aludiendo a su ‘villano favorito’, el padre del candidato. De paso, insistió en una deducción peligrosa: criminalizar a los pobres. En su razonamiento, el millón de veracruzanos que están en extrema pobreza son potenciales delincuentes, algo que ya se ha demostrado como falso en investigaciones científicas. Él que es catedrático universitario debería saberlo y cuidar esa amalgama que se le puede volver en contra.

Fue a lo que iba. La candidata del Panal, González Sheridan cumplió su papel. Acudió al debate a hacer lo instruido: tundir al candidato de Morena, Cuitláhuac García. Lo llamó flojo, mentiroso, inexperto, desconocido y títere de un “falso mesías”. Sin tapujos le gritó su verdad: “Nadie te conoce, sólo cuando te saca a pasear tu abuelito -entiéndase López Obrador-”, se burló.

Los berrinchudos. De colofón, los punteros de la contienda, Yunes Márquez y García Jiménez se comportaron como niños caprichosos. Pese a que se sentaron lado a lado, casi se daban la espalda. No se saludaron ni se despidieron. Para la fotografía posaron forzados, uno con el boleto para el Foro Boca y el otro con su fotografía de Duarte. Al final del debate los dos se empujaron sobre la mesa el boleto y el reporte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre el famoso Foro Boca. El boqueño le extendía ambos documentos y el xalapeño se los regresaba.

Ambos se levantaron y se fueron mientras que los papeles se quedaron ahí sobre la mesa. El morenista no tuvo los tamaños para llevárselos, leerlos -en el caso del informe de la ASF- y convertirlo en un arma para el próximo encuentro -el boleto lo pudo haber obsequiado a quien sí está interesado en la cultura- y el panista no se animó a despedirse de mano y tratarlo con diplomacia suficiente y debida, pues finalmente si termina siendo gobernador, lo será también de Cuitláhuac García, aunque les pese a ambos.

Hoy por la noche será la segunda refriega en el WTC de Boca del Río y se espera un debate más bélico, nuevos petardos, y si son devastadores, mejor. Y de los dos punteros que haya buen trato y diplomacia. Son contendientes, no enemigos. Que memoricen el adagio: la cortesía no se contrapone con la valentía.

 

¡LÁSTIMA MARGARITA!

En el tema electoral, pero a nivel nacional, sucedió lo que tenía que suceder, la falsa candidata independiente, Margarita Zavala de Calderón, se retira de la contienda presidencial para no quedar en ridículo. La alharaca que se levantó cuando renunció a su militancia panista fue sólo eso: ni hubo desbandada ni debilitó al abanderado Ricardo Anaya. La fuerza política del expresidente Felipe Calderón es ínfima y vaya que en Veracruz muchos se fueron con la finta, al pronosticar que a nivel local también el panismo se desfondaría con la salida de ‘La Calderona’.

Es posible que, ante la desastrosa experiencia, los Calderón decidan cerrar filas en torno al queretano, aunque no lo expresen abiertamente, ya que el candidato presidencial les ha extendido la mano públicamente. Los motivos para eso son suficientes: negociar la sobrevivencia política para el sexenio venidero. No obstante, el priista José Antonio Meade también le ha abierto las puertas a la exprimera dama en su proyecto. Los Calderón se irán con quien pague mejor. Son los negocios de la política.

 

GAJES DEL OFICIO POLÍTICO

En las campañas para las diputaciones locales ya corre el humor negro. Los del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) han armado un alboroto porque el candidato de la alianza PAN-PRD-MC a la diputación federal en Coatzacoalcos, Renato Tronco Gómez, le dijo a su abanderada, Tania Cruz Santos, que se sorprendería por las maravillas que hace con su “lengüita”.

Obviamente, el doble sentido -o dicho precisamente:  la connotación sexual- hizo que las ‘conciencias puras’ de los morenistas se indignaran. En Xalapa, la bancada de diputados morenistas del Congreso Local prácticamente pidió que le cortaran la lengua al cacique Tronco, a quien tacharon de lascivo, barbaján, vulgar, violador de mujeres, misógino y otros adjetivos más, aparte de exigir que lo sacaran de la boleta electoral.

Como dice el clásico: Si ya saben cómo es, ¿para qué lo invitan? Y claro, Tronco Gómez es un indecible, cerrero y barbaján, nadie lo puede negar, pero alegar que a la candidata Cruz Santos prácticamente la abusó sexualmente en ese encuentro es un poco ingenuo, sobre todo porque eso de la “lengüita” lo dijo primero la morenista para desafiar al boca-sucia de Renato Tronco. Los de Morena deben aprender que estos son gajes del oficio político y dejar de persignarse.

Por cierto, se sabe que la dirigente de facto de Morena, Rocío Nahle le puso tremenda regañina a Cruz Santos por haber reconocido que existe el “Clan de la succión”, una familia dueña de empresas mediáticas que exprime a los Ayuntamientos gobernados por ese partido y lleva mano en postulaciones y jefaturas de prensa de candidatos y legisladores. El mote se lo dio el innombrable hace años al patriarca de ese clan. Cruz admitió que era algo con lo que no estaba de acuerdo con Morena, dejarse mangonear por el “Clan de la succión”.

Más humor negro. A la expresidenta del Congreso Local -que le aprobó todo a Javier Duarte- y actual candidata a la diputación local por la alianza PRI-PVEM en el distrito de Pánuco, Octavia Ortega, le fueron a tirar una mano cercenada con un supuesto mensaje intimidatorio. Dicen que fue un aviso porque no ha cumplido sus acuerdos con la mafia, pero ella culpa a la familia Guzmán, los caciques neopanistas del lugar.

La versión paralela es que esa mano cortada es un mensaje de desquite por aquello que alguna vez dijo del senador con licencia y ahora candidato a la Gubernatura, José Yunes Zorrilla, de que era “un huevos-tibios”. Esa mano fue con la que le palparon la temperatura en las partes íntimas del peroteño. ¡Ups! Para no variar, la señora Ortega también se quejó de que hay “violencia política de género” en su contra. Y, entonces, se vuelve a lo mismo: si ya lo sabía, ¿para que se mete?

Es divertido que Octavia Ortega exija garantías de seguridad y quejarse de la violencia, pero cuando fue la titular de uno de los tres poderes de la entidad nunca dijo nada sobre el tema ni se solidarizó con las víctimas de la violencia. Casi llorando la priista hizo “un llamado como madre y como mujer que necesita sentirse segura para caminar (sic)”.  Lloriquea ahora que le afecta la crisis de seguridad, pero nunca dijo nada sobre los acuerdos de Duarte con el crimen organizado, cuyas secuelas siguen vigentes.

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