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KAT BROWN: PELEAS INTER-OLIGARCAS

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  • Rodeada del garbo aderezado de género liado a historias de vida culta atesorada por estirpe germana, de probables vínculos sanguíneos con abuelos nazi-fascistas, podría parecer contundente el verbo docto de distinguidos promotores de la renovación de la vida pública

Alejandro Solís
Columnista

La semana se ha distinguido por ajustes entre las mafias del poder saliente y del entrante, combinados con broncas de sirvientes peleándose por la administración en números rojos, de un sistema socio-económico caduco.
Sin cabida para charales virginales de pensamientos virtuosos, más que para encandilar masas en una lucha, que, sin ser la de capital contra trabajo, tampoco es ajena, pues las multitudes son el perfecto muro para expiar culpas; enriqueciéndose a su nombre, amortiguan de confrontaciones de clase, siendo perfecto arengarlas para desbancar regímenes, grupos prostituidos y personeros aversivos.
El fondo es forma (HRJ). Si de por sí en política todo acto público obedece a estrategias y tácticas amarradas a intereses macro económicos transnacionales y micro regionales, ¿qué pensar de los relevos en puerta, atestados de experimentados políticos de oficio, como Bartlett, Pablo Gómez, Salinas Pliego, Moctezuma, Torruco, Fastlich, Durazo, Germán Martínez, Olga Sánchez, Barbosa, Romo?, más de todo aquel dispuesto a hacer de la austeridad impuesta por el FMI, banderas pegajosas para alucinar muchedumbres.
Broncas motivadas por portadas de revistas de opinión, por crímenes de jóvenes confundidos con otros destinatarios anónimos a propósito, iniciativas erráticas en las Cámaras de Diputados y Senadores para afectar intereses burgueses, se combinan con leyes leoninas legalizadas a nombre de El Presidente saliente, incluido el TLCAN, renombrado como USMCA.
Lo que sea, con tal de garantizar el programa transexenal, evitando hacerlo con un presidente desgastado antes de aposentarse; pues ¿cómo omitir que hereda sin chistar, una deuda neta diariamente aumentada en dos mil novecientos noventa y dos millones de pesos; obligándonos a pagar 750 mil millones de pesos por su servicio, el próximo año.
Extremos que se tocan. Beatriz Gutiérrez Müller (BGM), dice: “El conservadurismo, de izquierda o de derecha, nubla el juicio y da pie a conjeturas fantasiosas. Los extremos pueden tocarse y abrazarse. Bienvenida la pluralidad y el debate.
Rodeada del garbo aderezado de género liado a historias de vida culta atesorada por estirpe germana, de probables vínculos sanguíneos con abuelos nazi-fascistas, podría parecer contundente el verbo docto de distinguidos promotores de la renovación de la vida pública: anatematizan a propios y extraños con frases tan contundentes como, resultan, tormentas en vasos de agua texcocana: o, mejor: como un día de altibajos, signados por la Oligarquía en la Bolsa.
“Lo bueno es el desenmascaramiento” (BGM). A no dudarse. Alianzas extremosas que hicieron rémoras de Peje durante su exitosa campaña electorera, se las cobran para continuar legitimando al Estado de siempre haciendo lo que mejor que saben los políticos mercantes: bolas de humo.
Pregoneros plurales, en el nombre de maleables masas anónimas y desde la neutralidad cómoda de los oportunistas, escudan su repulsa a asumir posturas económicas e ideológicas realmente contestarias, imposibles de cuadrar en rudimentos geográfico políticos geométricos. Pues:
¿Cómo apartar el corazón, de la razón del monstruo? ¿Desde cuándo es cierta la peregrina tesis de la separación de los intereses económicos y políticos? Aún más: ¿son posibles las distancias tajantes entre los negocios públicos y los privados, en un universo dominado por el imperio financiero?
Quien afirme que sí, nos da atole con el dedo, ocultando sus patrocinios. Lástima pregoneros: en la veloz época cibernética ya no hay lugar para fantasías divisorias; ni para pretenciosas poquedades espirituales y materiales de representar al todo, con migajas.
Ejemplos abundan en todos los ámbitos. Voces excluyentes criminalizan la natural división de sexos, para hacer aberraciones de diferencias, medrando de la intermediación gestora, que, además, recibe paga para distraer la atención de lo importante.
Es el caso de la Nueva Ley de Vivienda: fija el precio de bienes inmuebles pasando su futura plusvalía a propiedad de Hacienda, argumentando que es el Estado quien invierte en la mejora de calles, luminarias, puentes, drenajes, redes de agua potable; ignorando que hasta el Estado es financiado con impuestos a los contribuyentes cautivos.
Esta ley, como tantas otras, fue aprobada mientras nos mareaban con las elecciones y consultas innecesarias sobre el NAIM.
El precio de los servicios bancarios. Una tercera parte de las ganancias de la banca desnacionalizada y blindada por el IPAB-Fobaproa, deriva de leoninas ganancias obtenidas mediante onerosos cobros de comisiones por todos los servicios de cuenta, como son: consulta de saldos, emisión de cheques, fondo de respaldo de la cuenta, etcétera.
136 mil millones de pesos anuales obtiene la banca tan solo por ese recurso; la iniciativa de morena en el Senado amenaza con quitarles 87 mil millones de pesos, afectando las ganancias de sus accionistas.
Allí está el detalle. Durante estos días hemos asistido al replique chairo de otra incoherencia: que AMLO ha de separar las decisiones e intereses económicos de los políticos, para evitar, precisamente, que el gran capital haga de las suyas.
¡Como lo hizo al instante de las declaraciones juveniles de Ricardo Monreal!, ahora se sabe: ni sugeridas, ni avaladas, por AMLO. Quien, otra vez, como Pilatos, no tiene empacho en lavarse las manos, declarando que no está en sus planes realizar ninguna reforma bancaria durante la primera mitad de su gobierno.


E, igual, en un santiamén las aguas turbias que circulan por las venas infectas del modelo económico capitalista, retornaron a su cauce: las palabras del presidente electo le han dado tranquilidad ¡a los usureros, responsables absolutos de que, todo quien coloque su dinero en los bancos, se vea obligado a pagarles una buena tajada, de su monto!
Que no cunda el pánico (Ricardo Monreal): “No aprobaremos la reforma, hasta no escuchar primero al sector financiero”, o sea: al 1%, rodeado del 6% de sirvientes, sostenidos por el trabajo y las penurias del 93% de parias.
¿Y las promesas de campaña de anteponer los intereses de los pobres, a los de los ricos? Quedando a la vera del camino, la política real impone, primero, la garantía de los inversionistas, dejando para nunca su equidad con los miserables. Y, algo peor.
En cincuenta años de neoliberalismo, la usura bancaria y financiera terminó con el amortiguador clase-mediero de la incruenta lucha de clases, de manera tal, que, cada zarpazo del bestiario le pega como siempre a los pobres de siempre, pero, igual, afecta a millones de pequeño burgueses y burgueses antes beneficiados; con su caterva de políticos de oficio, por delante.
Dependencia circular VS ánimos de libertad. Reclama Beatriz Gutiérrez Müller, la Historiadora: ¿cómo puede afirmarse el fracaso presidencial de quien aún no es signado por la banda presidencial, ni se sienta en la silla constitucional?
Pues muy fácil: porque su discurso de campaña enarbolado para encantar multitudes con horizontes de honestidad, verdad y fidelidad en contra de la etiquetada corrupción, deshonestidad y autoritarismo presidencial, acusados de ser el origen de la pobreza, se desgasta rápidamente en la confronta con los sirvientes del capital y de los capitalistas golpeados por la intromisión de otros capitalistas en áreas del poder del Estado y del gobierno reservadas durante 50 años al dominio de la “mafia del poder” alineada internacionalmente a los Bush, Clinton y Obama.
La entente del siglo XXI. El proteccionismo conservador del declinante capitalismo gringo israelí es amenazado por la independencia de Europa fortalecida entorno de la poderosa Alemania, tanto como sucede con la autonomía de los grandes osos ruso y panda, ¿próximos a tocarse y abrazarse?
Todo apunta a que las diferencias inter oligarcas en México se dan entre quienes, alejados de la sombra neoliberal, tienden al modelo socialdemócrata confrontándose con los plegados a los dictados de Trump.
Sin importarles los destinos de ciento veinte millones de mexicanos, encapsulados por más de once billones de pesos de impagable deuda pública, nada dicen sobre renegociar sus términos, o, al menos, para aligerar la pesada carga del pago de sus eternos intereses.
11 de noviembre del 2018

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