

AGENCIA
EEUU.- En medio de una creciente tensión diplomática entre México y Estados Unidos, el gobierno estadounidense revocó las visas a más de 50 políticos mexicanos, en lo que se considera una ofensiva silenciosa contra la corrupción y los presuntos vínculos entre el poder político y el crimen organizado.
De acuerdo con Reuters, esta medida forma parte de una nueva estrategia impulsada por agencias estadounidenses desde mediados de 2025, orientada a endurecer la postura frente al narcotráfico. A diferencia de sanciones económicas o procesos judiciales, la cancelación de visas no requiere pruebas formales: basta con que el Departamento de Estado considere que una persona representa un riesgo para los intereses de su país.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que no tiene información oficial sobre los nombres involucrados, y señaló que Washington rara vez comparte estos datos, salvo en casos de cooperación directa en materia de seguridad.
Entre los casos confirmados se encuentra el de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, quien admitió haber perdido su visa junto con su esposo, Carlos Torres. Ambos negaron cualquier vínculo con actividades ilícitas y calificaron la medida como un “malentendido político”.
El alcalde de Nogales, Sonora, Juan Francisco Gim, también reconoció la revocación y la atribuyó a un error administrativo. Por su parte, el exgobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, informó que recibió la notificación de cancelación el 31 de julio y dijo desconocer los motivos.
Asimismo, medios nacionales como *Infobae* mencionan otros nombres como el de Hernán José Vega Burgos, exdelegado del Instituto Nacional de Migración y magistrado electo, y Melissa Cornejo, consejera estatal de Morena en Jalisco, aunque sin confirmación oficial.
Diversas filtraciones sugieren que la lista podría incluir exgobernadores de estados con presencia del crimen organizado, funcionarios fronterizos, legisladores de Morena y exservidores públicos federales, aunque ninguna fuente del Departamento de Estado ni de la embajada estadounidense ha publicado la lista oficial.
El silencio diplomático en torno al tema aumenta la tensión entre ambos países, dejando entrever un mensaje político de Washington hacia ciertos sectores del poder mexicano en medio de una compleja relación bilateral marcada por el narcotráfico, la migración y la seguridad fronteriza.
