Xalapa.- El informe sobre Aguada Fénix precisa que, contrario a lo que se podría pensar, está en un área habitada y no selvática, hay ganadería y campos de cultivo, “pero el sitio había pasado inadvertido porque la plataforma es tan grande y plana, que parece ser parte del paisaje natural. 

Sin embargo, con el LIDAR (es un dispositivo que permite determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie utilizando un haz láser pulsado), saltó a la vista la forma de la estructura tan bien planificada”. 

La estructura ceremonial está ubicada en Tabasco, próxima a la frontera con Guatemala, concretamente en el sitio que le da el nombre.

Descubrimiento

El sitio fue descubierto en 2017 por un equipo internacional, liderado por los profesores Takeshi Inomata y Daniela Triadan, de la Universidad de Arizona, con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia.  

A través del “Proyecto arqueológico Usumacinta Medio”, un grupo científico investiga “la estructura ceremonial más antigua y grande del mundo maya, que refleja la importancia del trabajo comunitario”. 

Expone también que las exploraciones arqueológicas se han llevado a cabo por un equipo de arqueólogos y estudiantes de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la UV y la Autónoma del Estado de México (UAEM); además de la participación de estudiantes de universidades estadounidenses, quienes excavaron el sitio y recolectaron más de 69 muestras de carbón para determinar que el sitio fue construido entre el 1000 y 800 a.C. 

Publicaciones

Cabe citar que los primeros resultados de la investigación fueron publicados el 3 de junio de 2020 en la revista Nature, entre cuyos autores también aparece el nombre de la egresada de la la Facultad de Antropología de la UV, Melina García Hernández,  

El texto científico sugiere que este descubrimiento marca una época de grandes cambios en Mesoamérica, lo cual tiene varias implicaciones para futuras investigaciones. 

Testimonio

Para Melina, su participación en esta investigación es enriquecedora: “Ellos me van enseñando nuevos conocimientos para que pueda irlos aplicando y aprenda cómo trabajar e interpretar, que es lo más importante en la arqueología”. 

Las labores que ella, Miguel Omar García Mollinedo y Dulce María Ramírez Hernández, realizan en campo son diversificadas y también hacen trabajo en laboratorio, con el material que obtienen en las excavaciones. 

“Cuando vamos a campo nos asignan una unidad de excavación y es nuestra responsabilidad llevar el control y registro de los materiales y en laboratorio, cuando llegamos en las tardes de trabajar, hay que organizar todo lo que obtuvimos y también hay momentos en los que hacemos análisis ”, explicó. 

Se trata, preciso, de emplear los conocimientos adquiridos en la UV. Es más, para ella, el sistema de enseñanza de esta casa de estudios es funcional y pertinente para la comunidad arqueológica en formación. 

El programa de Arqueología tiene sus propios planes arqueológicos (algunos ya citados) y durante el transcurso del mismo la comunidad estudiantil debe realizar tres prácticas de campo en ellos: prospección, excavación y análisis de materiales encontrados. 

A la comunidad estudiantil de Arqueología la UV les sugirió prepararse, aprender de otras personas que están a su alrededor y valorar a la comunidad académica que les imparte clases en la Facultad de Antropología, pues de ahí podrán adquirir los recursos que les permitirán desarrollar sus propias ideas, además de obtener información de otros medios para complementar su formación.