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México, D.F.- Hace 13 años eran de las máximas figuras en el deporte mexicano, gozaban de reconocimiento internacional y llegaron a la cumbre de sus metas en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Seis preseas se obtuvieron en aquellas magnas justas de verano para México, pero dos de aquellos atletas se adelantaron a su tiempo para recorrer el sendero que los conduce al Olimpo.

 El jueves falleció Soraya Jiménez, a los 35 años de edad, víctima de infarto, mientras que el pasado 16 de enero el marchista Noé “Chivo” Hernández también perdió la vida, a los 34 años, por complicaciones de un impacto de bala que recibió en la cabeza.

De aquella generación de Sydney sobreviven Fernando Platas, quien compitió en clavados y ganó plata, el ex taekwondoín Víctor Estrada, quien se apoderó de un bronce, el otrora boxeador Cristian Bejarano, quien obtuvo un bronce, y el ex andarín Joel Sánchez, quien también ganó un bronce.

Nunca se olvidará a Soraya, la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro para México,  Soraya, la campeona olímpica, la mujer que todo lo pudo, la figura polémica, la que superó sus lesiones y problemas personales para ser entrenadora de halterofilia en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), con la finalidad de convertir a esta institución en un semillero para la Olimpiada Naconal y la Universiada Mundial. Soraya, la del corazón enorme, la de voluntad inquebrantable… Ella va tras los pasos de Hernández, ambos se dirigen a la cúspide del Olimpo.

 

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