

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- Lo que alguna vez fue un pulmón verde y un refugio de biodiversidad en la zona conurbada, hoy es un paisaje de polvo, escombros y suelo erosionado. El humedal de El Chirimoyo luce irreconocible tras los trabajos de limpieza realizados por el Ayuntamiento de Orizaba, acciones que han desatado la indignación de colectivos ambientalistas y defensores del territorio.
De acuerdo con testigos y activistas que han documentado el sitio, la intervención con maquinaria pesada no solo retiró maleza y residuos, sino que arrasó por completo con la vegetación que prevalecía en la zona. “El panorama es desolador: solo hay tierra suelta, basura regada y un suelo claramente dañado por el paso de los tractores. No queda rastro de vida vegetal”.
Los defensores de El Chirimoyo reiteraron que no están en contra de las labores de saneamiento del espacio, sino de la forma en que se ejecutaron. “No se trata de limpiar a costa de todo. Estamos hablando de un humedal, un ecosistema frágil que albergaba diversas especies. Con la maquinaria se acabó la vida de todo ser vivo que habitaba ahí. Eso no es limpieza, es destrucción”, denunciaron.
Mientras tanto, la esperanza de los guardianes del humedal está puesta en el proceso legal, pues se encuentran a la espera de que llegue la fecha de la audiencia incidental, un paso clave dentro de la lucha jurídica que emprendieron para frenar las intervenciones arbitrarias y buscar la restauración del área.
Hoy, lo único que pueden hacer es observar con tristeza la imagen de lo que fue El Chirimoyo. En medio de tierra y basura, algunas aves revolotean y se posan sobre los pocos elementos que quedan en pie, aferrándose a un espacio que, pese a todo, aún reconocen como su hogar.
