DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba. – El próximo 20 de agosto, integrantes de ADIS Sin Límites viajarán a Boca del Río para representar a Córdoba en la Paralimpiada Estatal, pero lo harán prácticamente con lo que han podido conseguir por cuenta propia, luego de que su petición de uniformes fuera negada. Los atletas con discapacidad deberán competir sin el respaldo que, aseguran, corresponde a una política pública de deporte adaptado.
El contraste resulta evidente. Mientras los deportistas buscan recursos para cubrir necesidades básicas de competencia, el alcalde Manuel Alonso Cerezo encabezó la promoción del Medio Maratón Tratados de Córdoba, realizado el 16 de agosto, evento presentado como una “fiesta deportiva” y atractivo para el turismo. La competencia contó con difusión institucional, patrocinadores y una bolsa de premios superior a los 300 mil pesos. Incluso se anunció una categoría para participantes en silla de ruedas y débiles visuales, elemento utilizado como muestra del carácter incluyente de la competencia. Sin embargo, para los integrantes de ADIS Sin Límites, la inclusión parece quedarse en el discurso cuando se trata de proporcionar uniformes y respaldo para representar oficialmente al municipio en una competencia estatal. La diferencia entre organizar una carrera y respaldar a quienes necesitan apoyo para competir queda expuesta.
ADIS Sin Límites no está pidiendo un privilegio, sino reclamando condiciones dignas para representar a Córdoba. Si existen recursos para promover eventos deportivos, premios y difusión, también debería existir voluntad para atender a quienes requieren apoyo para participar en competencias oficiales. La inclusión no puede reducirse a colocar una categoría especial en una convocatoria; debe reflejarse en presupuesto, instalaciones, equipamiento y acompañamiento permanente.
