De la redacción
El Buen Tono
El gigante estadounidense de telecomunicaciones AT&T anunció la venta de su filial en México por 2 mil millones de dólares a un consorcio integrado por Grupo Televisa y Fintech Holdings Inc., con lo que pondrá fin a más de una década de operaciones en el mercado nacional.
El acuerdo fue informado la tarde del martes y se prevé que la transacción concluya durante el primer trimestre de 2027. Sin embargo, la operación todavía deberá recibir la aprobación de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, organismo que asumió las funciones del desaparecido Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
La salida de AT&T ocurre en medio de una nueva etapa para la regulación del sector, luego de la desaparición del IFT en noviembre de 2024 y la creación de un nuevo órgano encargado de supervisar las telecomunicaciones en el país.
AT&T pierde más de mil millones de dólares en su salida de México
La empresa estadounidense llegó a México en 2015 con la intención de competir directamente con América Móvil, propiedad del empresario Carlos Slim.
Para ingresar al mercado mexicano, AT&T adquirió Iusacell por 2 mil 500 millones de dólares, además de asumir una deuda de 700 millones de dólares. Posteriormente, compró Nextel por mil 875 millones de dólares, con una deuda de 427 millones de dólares que se descontó de la operación.
En conjunto, las adquisiciones representaron una inversión aproximada de 3 mil 248 millones de dólares para establecer su presencia en México.
Frente a esa cifra, la venta acordada por 2 mil millones de dólares representa una diferencia de mil 248 millones de dólares respecto al costo inicial de entrada al mercado, sin considerar la inflación ni otros factores financieros.
La operación marca el cierre de una etapa para la compañía estadounidense, que buscó ampliar la competencia en el sector de telefonía móvil y disputar una parte del mercado dominado por América Móvil.
¿Quién regula las telecomunicaciones en México?
La desaparición del Instituto Federal de Telecomunicaciones en noviembre de 2024 modificó la estructura regulatoria del sector. Durante más de una década, el organismo tuvo entre sus atribuciones promover la competencia y prevenir prácticas monopólicas en los mercados de telecomunicaciones y radiodifusión.
Tras un periodo sin un organismo regulador plenamente establecido, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum impulsó cambios legales para reorganizar las funciones del sector.
Inicialmente, se planteó la creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones como parte de la nueva estructura institucional. Finalmente, se estableció la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, encargada de asumir las atribuciones regulatorias correspondientes.
El organismo está encabezado por la comisionada presidenta Norma Solano Rodríguez, junto con Ledénika Mackensie Méndez González, María de las Mercedes Olivares Tresgallo, Tania Villa Trápala y Adán Salazar Garibay.
La Comisión tendrá un papel determinante en la operación de compraventa de AT&T, ya que su autorización será necesaria para concretar el traspaso de la filial mexicana al consorcio integrado por Grupo Televisa y Fintech Holdings Inc.
Mientras se completa el proceso, la salida de AT&T representa un cambio relevante para el mercado mexicano de telecomunicaciones, tanto por el tamaño de la operación como por las implicaciones que tendrá para la estructura empresarial del sector.
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