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AGENCIA

Nacional.- El Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) informó que han aumentado las probabilidades de que se desarrolle el fenómeno climático de El Niño en los próximos meses, con una tendencia al alza respecto a sus estimaciones anteriores.

El organismo estadounidense detalló que, aunque el escenario de formación ha ganado fuerza desde el mes pasado, existe aún una importante incertidumbre sobre la intensidad máxima que podría alcanzar el evento, ya que ninguna categoría supera actualmente el 37 por ciento de probabilidad.

El Niño es un fenómeno climático caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera patrones atmosféricos y modifica las condiciones del clima a nivel global.

De acuerdo con la NOAA, existe una probabilidad del 82 por ciento de que este fenómeno comience a desarrollarse entre mayo y julio de 2026, mientras que se prevé que pueda extenderse durante el invierno 2026-2027 en el hemisferio norte, con una probabilidad del 96 por ciento entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.

Los especialistas del Centro de Predicciones Climáticas explicaron que los eventos más intensos de El Niño en la historia suelen estar asociados con una fuerte interacción océano-atmósfera durante el verano, aunque advirtieron que aún no es posible determinar si ese escenario se repetirá en 2026.

Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el fenómeno se origina cuando los vientos alisios que soplan de este a oeste en el Pacífico se debilitan, lo que permite que el agua cálida se desplace hacia el centro y oriente del océano, elevando las temperaturas superficiales.

Este calentamiento genera cambios en la presión atmosférica y provoca lluvias intensas en algunas regiones tropicales, mientras que en otras zonas, como el oeste del Pacífico, se presentan condiciones más secas e incluso sequías.

En el caso de México, los especialistas señalan que durante los veranos asociados a El Niño suelen registrarse condiciones más secas y cálidas, lo que puede derivar en sequías, incendios forestales y escasez de agua, mientras que en invierno las lluvias tienden a concentrarse principalmente en el norte del país.

El fenómeno contrario, conocido como La Niña, ocurre cuando las aguas del Pacífico se enfrían por encima de lo normal debido al fortalecimiento de los vientos alisios, lo que provoca efectos climáticos opuestos, como mayores precipitaciones en el sur y centro de México y una mayor actividad de ciclones en el Atlántico.

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